martes, marzo 14, 2006
5to. Viaje (Enero 2001): Brasil & Uruguay...Curitiba - Tramandaí - Sta. Vitoria do Palmar - Nueva Palmira
Da Curitiba - Curitiba (10/01/01)
Hola a todos/as!! Aquí Jamerboicinho da ciudade da Curitiba.
Finalmente llegué después de unos días inolvidables en Cataratas junto a mis amigos y un marco natural impactante. Altamente recomendable.
Después de luchar 6 hs logré armar la garota, la nueva maquina de viaje. Costó un poco ordenar el tema del equipaje, pero nada que un poco de cinta tape y alambre no solucionen... La bici es un bicho raro si los hay. Así que ahora somos dos extravagancias rodantes :-). La gente mira, preguntan cosas que supongo serán relacionadas con el viaje. En fin, cosa extraña.
He descubierto que el portugués no es tan fácil, en particular por mi uso del dialecto español-portugués-italiano. No me entienden ni jota! Y agregar -inho o -sao tampoco sirve. Sello no es sellinho sino carimbo. Y clavo tampoco clavinho. Digo, por si alguno necesita saberlo en alguna oportunidad. Igual me las arreglo. Hoy por poco termino viajando a otra ciudad pero son detallecinhos...
Después de conseguir algunos petates para la bici, ayer opté por hacer un paseo típico por acá, que es el tren para Serra Verde. Es un recorrido a través de una densa y exhuberante vegetación (muy verde, como indica su nombre), entre valles y zonas de cornisa. Me bajé en Morretes y en ese tranquilo pueblito donde casi todo son restaurantes me dediqué a una de las mejores cosas que se pueden hacer: huevo. Tiene una pequeña costanera arbolada que es ideal para eso.
De Curitiba mucho no puedo contar, ya que no me moví lo suficiente. Las cosas lindas están bastante distantes y es una ciudad grande. Los bondis articulados son muy graciosos y el sistema de transportes anda de 10. Tiene una peatonal con farolas muy linda, además de unos cuantos parques. Lo mejor de Brasil es comer por dos mangos!!
Bueno, mañana comienza la odisea con la garota hacia las costas brasileñas. Veremos como me trata el tráfico y la nueva mininha.
Un abrazo muy grande y besos para todos/as y se agradecen los mensajes recibidos.
Ta' la próxima,
Jamerboi
Desde Camboriú - Camboriú (13/01/01)
Hola Todos/as!
Finalmente y mal que me pese terminé recalando en Camboriú. Esta ciudad es un flor de quilombo, llena de gente y de argentinos. Mi idea era llegar a Bombinhas, pero la lluvia me trae a mal desde que salí de Curitiba. De dónde sale tanta agua??
La bici es todo un caso. Llama la atención por donde paso. Se acerca la gente, preguntan lo de siempre (solo en bici?, hasta dónde?, por qué?, que hacés si pinchás una rueda? y así...) y ahora se suma una que no tenía registrada: es una moto o una bici? A lo que respondo: el motor son las piernas!
Es interesante interactuar en un idioma que no tengo idea. Muy gracioso. Termino comiendo cosas que ni sabía que había pedido, no encuentro los lugares que me indican..
Desde que arranqué la lluvia no me dió tregua. El camino desde Curitiba es una ruta tipo la autovía 2, con dos carriles y una banquina por la que voy un poco más tranqui. El tráfico es infernal. Lleno de camiones. De dónde catzo salen? A dónde van? Y por qué tan rápido??? Lo mas adrenalítico sobreviene al pasar por los desvíos o empalmes, donde la banquina se transforma en otro carril. Y por ahí me pasan finiiiito. Igual los camioneros se asombran de lo que ven y creo que eso me hace zafar de quedar estampado en un radiador.
La banquina esta regada de sapos muertos. Pero lo gracioso es que no todos están aplastados. Creo que se mueren de un infarto por como manejan estos guachos...
El paisaje viene regado de verde por todas partes. Supongo que es la recompensa por tanta agua. Desde Curitiba y después de casi 70 km de un camino que sube y baja sin parar se vienen unos 10 km de bajada muy copada hasta la costa. Ahí me desquité y mientras los camiones bajaban largando una baranda a caucho quemado infernal, me la pasé haciendo un pole position entre las moles con ruedas. El único problemita fue que de tantos reductores de velocidad que pasé, la cámara se mordió y la bici empezó a hacer un zigzageo de lo más inquietante hasta que pude frenar. O sea, casi me voy al carajo. No me quedó otra que arreglar la rueda ahí mismo, en un espacio de 50 cm con los camiones vengándose pasando finito y afeitándome el tujes.
Pero llegué bien a Garuva, donde pasé la noche. Del agua y el uso los cambios se van desajustando y al final del día llegó sin frenos. Nada recomendable, más si esta lloviendo y si tenés que pasar alguna que otra bajada!
De Garuva le dí hasta la costa en Barra Velha, primera ciudad en la costa. Otra vez bajo el agua todo el día. La BR 101 no es nada segura en esas condiciones, así que me la pasé repostando en las n estaciones-megapolios que abundan por la ruta. No sólo me empapaba el agua de arriba, sino que también la que me dejaban de regalo los autos y camiones al pasar. Un chiche!
Hoy me cansé de la autopista y me mandé todo por la costa. Se puede ir uniendo las localidades por un camino interno hasta Camboriú. El único detalle es que en lugar de asfalto...es empedrado!! Así que la cosa fue como ir en una coctelera en movimiento. Al final me dieron la data para llegar desde la ciudad vecina de Itajaí por la casta y me terminé metiendo en un camino de barro rojizo infernal que encima estaba de bajada! Me tendrían que haber visto frenando con las patas y salpicando de rojo para todos lados (a esta altura ya venía jugadísimo con los frenos) suerte antes de llegar en una estación de servicio me manguerearon a presión onda recibida de ingeniería y me saqué toda la mugre de encima y de la bici.
También comprobé que los puestos de información turística no sirven para nada. Sólo minas lindas que no saben un catzo. Les pedís hoteles económicos y me mandan a un 4 estrellas! Será el idioma??
Para los que tienen dudas de como es el asunto de pedalear con esta bici, el tema es así: en lugar de laburar los cuadriceps, trabajan los músculos anteriores...y los del traste! Sí, el único dolor que te queda después de 6 hs arriba de la garota son los del tujes. Dolor muscular, que quede bien en claro, eh? Es más, cada tanto tengo que parar para reacomodar las asentaderas. Diferente como quien dice. En velocidad no varía mucho con una tradicional, tal vez por la falta de costumbre. Lo mejor es la visión del camino y el paisaje que se tiene. Si no fuera por los camiones...
Bueno gente, espero que finalmente salga el sol como para variar un poco...
Desde la hiperturística Camboriú me despido hasta la próxima con los correspondientes abrazos y besos,
Jamerboi
Florianópolis, aquí estamos... - Barra da Lagoa (17/01/01)
Hooola todos/as!!
Aquí estoy, todavía en una pieza mal que les pese a los camioneros! Finalmente llegué a la famosa Florianópolis, aunque evitando las megalópolis argentinas de Canasvieras e Ingleses, que me dijeron estaban conquistadas por mis compatriotas. Así que caí en Barra da Lagoa, que es un lugar más chiquito y tranqui, sin edificios y con una playita de 14 km de extensión! Y sí, argentinos hay en todas partes, pero al menos acá no es tan agobiante como en Camboriú. Al final me rajo de Mardel en enero para encontrar lo mismo acá!!
Continuando con el viaje, después de una ardua sesión mecánica en Camboriú, donde le dejé bien claro a la garota que si me dejaba sin frenos de nuevo la rajaba a patadas, salí rumbo a Bombinhas. Después de una poca más de BR 101 enganché el camino para Porto Belo, que como dice su nombre, lo es. Ahí nuevamente el tráfico se congestionó, con la diferencia de que ahora en vez de tener una autopista, la cosa era un poco más estrecha. Ni que hablar de las trepadas a los morros! O todavía no desarrollé muy bien las habilidades trepadoras de esta bici o no es de lo mejor para estos menesteres. Igual me la banqué y en medio de bocinazos, frases ininteligibles en el idioma local y otras tantas de los argies llegué a la cima...bañado totalmente!. Ahora salió el sol, pero la lluvia es interna ya que transpiro a más no poder. Es verdad que somos en gran porcentaje de agua! Y me la estoy derrochando en sudor!
Las temperaturas no son agobiantes, pero cuando pega el sol y se está quieto es infernal como pega. Mis diferentes estados de bronceado son muy graciosos. En particular cuando voy a la playa con el slip. Los anteojos, las calzas, la musculosa, cada parte con un degradé diferente.
En Bombinhas me quedé un día para aprovechar de las playas. Arena blanca que cruje al caminar, aguas claras y (al menos a la primera probada) sin mucha contaminación. Y cálidas. Te podes quedar todo lo que quieras y hasta la noche inclusive. Un chiche. La de 4 Ilhas es de lejos la más linda. A pesar de que hay gente a lo pavote, igual hay lugar de sobra como para no sentirte agobiado.
Bombinhas es como una segunda Córdoba. Hasta se escucha Rodrigo en los bares de la playa! Y se puede conseguir el Clarín o La Nación del día sin problemas. Qué Brasil extraño este...y de garotas ni hablar! Acá son todos blancos y rubios. Y las minas que abundan hablan castellano...
Encontré algo que se ha transformado en una droga para el viaje, que es el caldo de cana. O sea, jugo de caña. Super dulce y supongo nutritivo, nada como un buen vaso helado mientras estoy rodando por estas rutas. El agua de coco la verdad que no tiene nada de interesante, salvo beberla del coco con una pajita. Pintoresco nomás...
Ayer seguí rodando para llegar a Florianópolis. De movida y para evitar un puente terminé viajando contramano por la banquina, lo que resultó ser mucho más relajado. Así al menos se pueden ver las parrillas de los Scania en los cuales potencialmente puedo quedar estampado. Lo único que hay que tener cuidado es que de vez en cuando algún sacado pasa por la banquina y a fuerza de gestos con los brazos hay que advertirle que vengo yo! Lo más molesto son los empalmes nuevamente, aunque acá es un poco más arriesgado el asunto. Al final tuve que volver a la mano normal ya que al entrar a Biguacu el tráfico y la urbanización se incrementaron exponencialmente.
La entrada a Floripa es un quilombo. Es como andar por la Gral. Paz en la peor hora de tráfico. Las n entradas y salidas hacen que es asunto sea de los más peligroso. Encima se cruza una zona de barrios pobres en los cuales mejor no quedar varado. Y ni hablar de ir por fuera de la autopista. Es un laberinto!
Después de unos 70 km agotadores entre subidas y bajadas llegué al puente famoso que va a la isla de Santa Catarina. En turismo conseguí un mapa como para ver a dónde catzo iba. Terminé por decidirme para venir a Barra da Lagoa, a pesar de saber que me esperaban unos morros que trepar. Y costaron los guachos. En particular la primera subida de 2 km con una pendiente que parecía que me iba para atrás! De nuevo destilando agua a más no poder, pero llegué. En el mirador de la cima paré a respirar y sacar unas fotos, cuando se dió algo gracioso: los que me habían pasado estaban esperando para ver que era eso que venía subiendo. Y uno me pidió permiso para sacarse una foto arriba de la moto-bici. Y después sus hijos. Y una pareja. Y otro flaco. Al décimo empecé a pedir un real por foto! Estuve como diez minutos haciendo de estudio fotográfico!
Me causa gracia cuando me pasan las motos, ya que casi todos se dan vuelta como diciendo: qué carajo es eso que acabo de pasar??? Alguno se va a comer una torta por andar mirando para atrás...
Después de otra subida llegué a playa mole, que junto con la Joaquina, son las playas top para los surfers. Todos los quías con tablas y gritándome cosas haciendo el gestito de Hang loose. Cool.
Por fin, después de la última trepada llegué a Barra da Lagoa. El camping que tenía agendado resultó ser una porquería, así que encontré otro un poco más alejado que pertenece a la policía. Debo ser el único argentino ahí. Está lleno de inmensas construcciones a base de palos y nylon, a modo de casas. Resulta que la gente se queda ahí por un mes o más y entonces se mandan esas casas prefabricadas con todos los lujos adentro. Y digo TV, música, ventiladores, en fin, como estar en casa pero en medio de un terrible bosque de pinos. En Bombinhas también vi guarangas construcciones en nylon, pero no tanto como acá. Impresionante!
Hoy decidí quedarme un día haciendo playa por acá y mañana seguiré hacia el sur con destino incierto. Los 33 km hasta la BR hacen que sea un poco pesada la salida, más sabiendo lo que me espera...
Ah, ayer cuando venía viajando paró un auto y me hicieron las preguntas de rigor. Resultó ser una periodista de la tele y en unas horas van a venir al camping para hacerme una entrevista. Cada vez más loco esto...
Bueno gente, sufi por ahora. Un abrazo muy grande y besos a discreción...
Jamerboi
Final do Brasil (?) - Tramandaí (22/01/01)
Hola Todos/as!!
Aquí Jamerboi desde Tramandaí, cabecera sul do Estrada do mar. Finalmente y después de unos días bastante ásperos de pedaleo llegué al que estoy por decretar punto final de mi paso por tierras Cariocas. Resulta que en algún punto del trayecto, una de las cargas de combustible no me cayó del todo bien y estoy hecho puré. Pedalear con diarrea no es de lo más agradable, y menos si a eso le sumamos una poca de fiebre y dolores por todo lo que se pueda llamar cuerpo. Así que mañana me tomo un bondi hasta el limite con Uruguay ya que los 250 km entre Río Grande y Chuí que pensaba hacer no son muy recomendables en mi estado actual, teniendo en cuenta que no hay nada en el camino. Por suerte siempre ando con un botiquín nutrido al que le estoy sacando el jugo a más no poder.
Pero volvamos al trayecto. Después de Florianópolis y una entrevista truncada ya que la mina no supo encontrar el camping (y eso que sólo habia dos!!), arranqué rumbo sur para hacer los 300 km hasta el comienzo de la estrada do mar. Al poco de salir de Floripa, la famosa duplicacao, o sea autopista, se acabó bruscamente transformando la ruta en un camino normal, de una vía para cada lado y banquina. O sea, el detalle del tráfico se puso un poco más espeso con los camiones pasándome finito, en particular en las subidas, donde la banquina se transforma en otro carril para vehículos más lentos: el de los camiones. Eso me dejaba como única opción la delgada línea blanca del limite del camino, pero un poco molesta con los saltos de los topes reflectores. Un garrón!. Así que a apretar los dientes y esperar que no me afeiten demasiado. Como ventaja, el paisaje cambió bruscamente, con mucha más vegetación próxima al camino, más agradable a la vista. Tanta vegetación a veces que me la pasaba limpiando las alforjas con las hojas a la vera del camino!
El sol retornó y pegó duro. Es más, ahora comprendo lo que debe sentir un pollo al spiedo!! Un dato: si van a tomar sol, tengan la precaución de no quedarse dormidos y menos exponiendo partes por demás blancas (como aquellos que usan slip poco para esos menesteres), ya que los resultados a lo camarón son terribles!!. Se los digo por experiencia!! Así que
sumado al tórrido calor, le tenemos que agregar la sensación de tener las piernas adentro de un horno a pesar de estar cubierto por las calzas.
Finalmente pude llegar a Imbituba, que resultó ser un pueblo-puerto donde se celebraba la fiesta do camarao. Justo al tono con mi color! Conseguí un hotel toraba donde al final terminé alojado en la pieza de planchado a falta de habitaciones disponibles. Y, uno se adapta a cualquier cosa...
El pueblo tiene unas playas muy lindas, con unas islas enfrente de la costa. Casas de arquitectura bastante antigua, muy grandes, y calles laaaargas. El festival era un símil a la fiesta de los pescadores en mardel, pero mucho más trucho. Así que sólo miré y rajé.
Una situación graciosa que me paso durante el día fue cuando en uno de mis tantos repostajes a descargar unos cloros en una estación de servicio, uno de los empleados me hacía señas para que entrara al sector del surtidor: gasolina, aquí! Tendrían que haberle visto la cara cuando se dió cuanta que era una bici!! Ni les cuanto las gastadas de sus amigos.
Al otro día seguí viaje y la cosa se puso densa. El viento que hasta ahora venia soplando del norte con ganas, se dió vuelta y empezó a rugir del sur. Infernal! Después en la tele vi que hubo ráfagas de 60 km por hora! Y se notó! Cada morrito parecía una trepada infernal. El camino a partir de Ararangua cambió la banquina en otra mano, dejándome sin alternativa. Como 50 km así. Un garrón!
En una estación paré a comer y se ve que los vagos me vieron pinta de rastafari, porque el mozo me preguntó si andaba fumado. Después, cuando estaba por salir otro tipo me ofreció un porro. No gracias, cuando manejo no es bueno. Por los camiones, viste?
En otro lugar charlando con un tipo me preguntó como era que hablaba tan bien portugués. Yo?? No me le mate de risa ahí nomás de casualidad!! Aguante el portuñol nomás!
Cuando ya no daba más y después de 100 km peleando contra el viento decidí buscar un lugar para dormir. En un cruce me mandan para un pueblito unos 5 km adentro. Cuando llego al hotel, era de esos con apart, suites y que se yo qué, y salía un huevo. Y lo peor es que a solo 500 m de donde me habían desviado tenía otro de 5 mangos!! De vuelta para la ruta y quedé en un hotel de camioneros, con baño privado, cama doble, un chiche por 10 reales!! (el cambio es más o menos 2 reales por dólar). Justo cuando entré, el cielo que estaba negro se vino abajo. Una lluvia infernal, con truenos y relámpagos del carajo!! Je, y yo acovachado en la pieza...qué lindo!!
Lamentablemente la tormenta siguió y al otro día me tocó pedalear otra vez con agua. Pero lo peor era el viento en contra, que no me dejaba ver nada. Sin anteojos me reventaba los ojos, y con gafas era como andar ciego. Por suerte sólo duró 30 km y después quedó en llovizna, garúa y al final, nada.
Volví a tener mi banquina nuevamente. El tráfico se convirtió en una especie de cosa pulsante: de a ratos nada y de golpe una caravana infernal de camiones y autos!! En tramos los arboles cercando la vera del camino le daban un toque muy copado al andar. Lastima el puto viento...
Finalmente llegué a Torres. En turismo me llenaron de información, folletos y hasta un video!! Y claro, eran feas las minas. Cada vez que caigo en un puesto de información y las minas son lindas, no tienen ni la más puta idea de nada. Por qué será???
Torres es una ciudad con mucho movimiento turístico. Caí en un camping que parecía una caja. Todo empaquetado y pegoteado con los de al lado. Pero ni hablar de buscar más. Armé ahí nomás, con todo empapado y me fui a dar una vuelta. Al lado del camping hay una reserva natural y se puede subir a un morro con unas vistas impresionantes del mar desde el borde del acantilado. En el medio de la ciudad hay una laguna (artificial?) y en el centro el movimiento era infernal. Hasta había shows callejeros para brasileños y argentinos, en ambos idiomas. Acá ya empecé a sentir los efectos de la peste. Dolor general en el cuerpo, cansancio. Lo adjudiqué a los dos días ásperos contra el viento y me fui a apoliyar.
Al otro día casi no me puedo levantar. Quedé pegado a la bolsa de dormir con huesos y todo. Afuera aún llovizanaba. Igual con mucha paciencia armé las cosas ante la mirada incrédula de los presentes, que me miraban como bicho e' zoológico mas no se animaban a preguntar nada, y arranqué.
Duré poco. Me dolía cada uno de los músculos y hasta los que no tengo. El viento de nuevo se puso a favor, el calor empezó a sentirse de nuevo y el sol resurgió. Pero el plan A de llegar a Capao da Canoa a 60 km fue cambiado por el plan B de quedarme en un hotel en Rondinha que me recomendó Marcela (se agradece!!). Después de 25 km llegué al lugar y no pude seguir más. Me interné en una habitación y palmé. Ahí descubrí el origen de mis síntomas (o sea, destroce el ñoba) y empecé a sacudirme con el estreptocarbotiazol. Una lástima estar tan arruinado y no poder aprovechar la pileta o las playas alucinantes de ese lugar. Igual el estar tirado en la cama como un ente no me vino nada
mal. En la tele vi un documental escalofriante sobre la BR 101: es la carretera de más tráfico en Brasil. Con el mayor número de accidentes. En el tramo que yo hice, el flujo de vehículos está calculado para 12000 por día, pero en esta época se triplica. Doy fe!!! Ahora entiendo!! Por suerte eso ya quedo atrás...
Eso sí, a pesar de la palma no desaproveché la pensión completa y no dejé de comer a más no poder a pesar de mis males estomacales.
Hoy estando un poco mejor le metí pata hasta Tramandaí. Son como 65 km, pero por hacer camino altenativo terminé con 80 encima. Y se notan!! El viento es muy loco. Sea del norte o del sur, sopla a más no poder. Si del norte viene, hay calor y en general sol. Del sur la cosa refresca y seguro que se viene la mufa.
Andar por la Estrada do Mar es un placer. Es completamente plana (y plana de en serio, no con esas suaves pendientes que te joden igual) y no está permitido el tráfico de camiones. Y la velocidad máxima es de 80 km/h. Y lo tienen que respetar porque hay radares por todos lados. Je!! Un lujo. Así y con viento a favor me falta el motor para parecer un motoquero en una Harley...
Hablando un poco de otras yerbas, se nota justamente que esta es la tierra de los gauchos. Todo el mundo anda con el mate porongo a cuestas.
En cuanto a mi aficción de coleccionar los sellos de los lugares por los que paso en mi diaro de ruta, Brasil resultó difícil. En casi ningún lado tienen, excepto en las Delegacías de Policía (a veces...). Por lo menos acá no son ortivas como algunos chilenos que aducían la oficialidad de los sellos y no me los querían dar...
Ah, si piensan viajar por acá, tengan en cuenta que casi ningún cajero trabaja con la red Link. Sólo el Itau y en algunos lugares el 24 hs sirven. El resto tiene otra red que no sirve (supongo que sí para Banelco, pero no lo pude comprobar). Así que las extracciones de plata no han sido muy sencillas, en particular porque estos bancos sólo suelen estar en lugares grandes. Cosas que pasan...
Y un poco de vocabulario:
Sobremesa: cuando leí que la comida venía con sobremesa incluida pensé: que bueno!, se te sienta alguien después de comer y te da un poco de charla. No, sobremesa es simplemente postre.
Trebol: aquello que para nosotros es una simple plantita, acá es una rotonda. Ya me resultaba extraño cada vez que me decían que doblara en un trebol!
Borracharia: palabra que esta en todos lados por la ruta. Cuando ya me había hecho la idea de que estos tipos eran unos mamados de cuarta, caí en que eso significa Gomería. Igualito, no?
Legal: una palabra que la escuche 30 mil veces como exclamación al ver la bici. Si, decía yo. Es legal. La compré, no es robada. Después de mucho sim, sim pero no saber de que me hablaban, me enteré que vendría a ser una especie de copado, o que bueno. Legal, no?
De saludos ya vi que hay varios, aunque uno me intrigaba y es uopa!, o algo así, que sería un como va? Más bien informal. El oi!, que es hola es el que más uso, aunque me sale con la tonada suiza en vez del cantito carioca.
Y hay más, pero me están cerrando el boliche.
Bueno gente, se agradecen los mails recibidos. Sepan que los leí y les agradezco a todos, pero acá me correteaban con el reloj así que no pude contestar en personalizado. La próxima será.
Un abrazo muy grande y besinhos...
Jamerboi
PS: che, déjense de poner alusiones a las garotas! Que se creen que es esto? Una joda???? errrrr, bueh, ta'la proxima...
Desde pagos charruas... - Piriápolis (28/01/01)
Hola todos/as!!
Finalmente logré salir indemne de las rutas brasileras para internarme en la tranquilidad de los caminos charrúas. Pero no fue fácil...
Para variar, si algo debe ser sencillo y simple, yo me las voy a arreglar para que sea mucho más complicado de lo normal.
La idea original era tomar un bondi desde Tramandaí, tratando de evitar Porto Alegre, del cual me hablaron pestes en todos lados. Aterrado ante la idea de un robo masivo en ese lugar, me las rebusqué para hacer una vía alternativa. En turismo de Torres me habían dicho que podía ir vía Novo Hamburgo, una localidad cercana a Porto Alegre y con una rodoviaria más chica y tranquila. So, después de una terrible tormenta tropical a la noche con rayos y centellas, el 23 me
dispuse a partir. A las 8 estaba en la terminal con show incluido para los tacheros mientras desarmaba la bici y la disimulaba un poco con bolsas de consorcio. Por suerte en Brasil no te joden con el equipaje, tienen buches amplios y encima son los choferes los que cargan las cosas, sin pedirte propinas ni nada. A las 2 hs llegamos a Novo Hamburgo, después de transitar la prohibida para bicis Free Way, que sólo difería en las rutas que yo hice por un carril más. Ahí empezó la odisea. En lugar de estación de bondis, la cosa era a base de locales a lo largo de unas calles. Por supu que el bondi me dejó a dos cuadras de donde tenía que averiguar por el otro pasaje. Haciendo malabares para llevar las cosas llegué a la ventanilla para obtener como única respuesta: Porto Alegre. O sea, nones de micros directos desde ahí. Shit!
Desde ahí una hora hasta la gigantesca, gris y abrumadora Porto Alegre. Cuando llegamos, el micro pasa de largo la estación y me deja a tres cuadras y del otro lado de una avenida infernal!! Aghhhh!! Con cara de pánico le explico al chofer y me da permiso para dejar las cosas en el buche del bondi. Comienza la carrera: a la estación, reconocimiento del terreno, compra del pasaje. La estación no está tan mal. El ambiente no se ve tan terrible. Pero para variar, el micro a Chuí salió hace media hora y no hay más hasta la media noche. Así que saco para Río Grande. Me queda una hora. Vuelta al micro, ubicar al chofer, bajar las cosas, armar la bici, cargar el equipaje, volver a la terminal, desarmar la bici de nuevo y cargar en el nuevo micro. Tiempo record con 10 minutos de changüí! Todo sazonado con unos divinos 37 C más que pesados con el smog local y dando un divertidísimo show para los casi 80 espectadores que tenía enfrente. Cha, chaaan!
El bondi al menos tiene aire acondicionado y tele. Lástima que la película es una lluvia de hormigas. Y no lo arreglan. Continuo con la tarea tan agradable de dormir...
Al llegar a Río Grande me entero de que no hay bondi para Chuí hasta el otro día a las 7. So, armo la bici y rumbeo en busca de un hotelucho pedorro para pasar la noche. Me quedan sólo 15 reales en el bolsillo y no hay banco en la zona donde me acepte la Link. Siguiendo el consejo de los tacheros aterrizo en el Hotel Veneza, un conventillo de aquellos, pero donde por 7 reales consigo pieza con cama y un placar del que me arrullan las termitas. Hay pibes, gritos y todos los condimentos de un lindo hotelucho. Pa´ dormir, joya!
Río Grande es una ciudad vieja, con calles empedradas y casas estilo barrio porteño. Veredas peladas sin árboles, cuadras laaargas. La ribera de la Lagoa dos Patos me recuerda al puerto de mardel...específicamente la zona donde están los lobos. Puaj!
A las 6 am del 24 quiero salir para la terminal y me encuentro con que la puerta esta cerrada. La cara del quía después de que me la pasé 10 minutos dándole al timbre no creo que me haya dejado con muy buena fama.
Pego el micro y desde la ventana veo las rectas interminables por las que no circularé. Lindo, aunque mejor dedicarle ese tiempo a Uruguay. Lo mas copado fue la zona de la reserva del Taim, donde se pueden ver aves de muchas especies a los lados del camino.
Al final me bajé en Santa Vitoria do Palmar, a 20 km de la frontera. Un pueblito chico donde fui la atracción del momento. Es gracioso el proceder de la gente. Al principio miran de lejos. Después no se aguantan y se acercan para hacer las preguntas de rigor. Es increíble como obsesiona a las personas el tema de los cauchos. Por que tendría que cambiarlos a cada rato? Que sean lisos es a propósito para el asfalto! Después de un rato se aburren y vuelven a sus cosas...hasta que viene el gran momento: como catzo se maneja ese vehículo infernal. Cuando me subo, todos paran de hacer lo que sea y salen a la calle a verme partir. Muy cómico todo. Y por supu, sazonado con el timbre de la bici, infaltable saludador del camino...
Después de 20 km tranquis llegué a Chuí. Poco tráfico, plano, un placer. El pueblo de Chuí es básicamente una avenida: de un lado es Chuí, Brasil, con precios en reales y en idioma portugués. Del otro lado de la avenida es Chuy, Uruguay, con precios en pesos uruguayos y en castellano. Me la pasé cruzando de un lado al otro de chiquilín nomás...Lo mejor fue descubrir que la red BROU (Banco de la Rep. Oriental del Uruguay) trabaja con Link, aunque no con Banelco (para alguno que le sea útil).
El paso por la frontera fue más que facil. En Brasil dejé el papel de entrada y en Uruguay casi me hacen pasar de largo. Sólo tuve que dar un par de datos y listo!
El sol empezó a pegar lindo y a diferencia de las rutas brasileñas, acá las estaciones de servicio no abundan. Cuando al borde del colapso por deshidratación descubrí un cartel de Texaco, los ojos me brillaron de alegría. Mas el asunto fue bien distinto a las tierras cariocas. En vez de un super complejo encontré un par de surtidores agonizando bajo el sol y un bolichito mínimo. Igual me alcanzó para recuperar líquido y comer unas galletas. Eso sí, a precios locales. Carísimo!! Acá se ve que las estaciones no son los lugares más económicos. Sale todo un huevo!! Parece Argentina! Y después de Brasil me cuesta acostumbrarme (más bien me duele al bolsillo acostumbrarme...).
Terminé llegando al Parque Nacional Santa Teresa, una reserva natural espectacular manejada por los milicos. El precio me espantó: 11 dólares la noche sólo por acampar!! Igual me mandé y recorrí todos los caminos internos hasta llegar a Playa Grande (aunque no la sombrilla 48), el más tranqui de todos supustamente. Pasé por unos bosques alucinantes, zonas impreganadas de palmeras, dunas, playas interminables, un despelote. Las zonas de acampe se veían bastante congestionadas. Nada alentador. Igual recalé en ese lugar y encontré un sitio tranqui con vista al mar. Pectacular!. Y lo mejor es que solo me salió 80 pesos uruguayos por dos noches! (el cambio es 12,5 por dólar). Una bicoca! Después me enteré (por experiencia propia) que era porque es el único lugar sin agua caliente ni luz. Tá´ todo bien...
Tan copado lugar merecía un día de permanencia y así fue que me quedé el 25, haciendo puro huevo. Un poco de playa a la mañana (me parece que el slip no es muy común por acá, al menos por como miraban). Después se nubló así que me dediqué a unos de los grandes placeres de la vida: la siesta!
Charlando con la gente de la proveduría fui viendo las diferencias con Brasil. Acá es cierto que llevan el mate pegado abajo del sobaco. Todo el tiempo matenado los quías! Y el vocablo que reemplaza a legal es impecable. Lo mejor es que la gente es mucho más tranquila que en Brasil en cuanto a acoso por la bici y no atosigan tanto. Se limitan a mirar y ya. Pocos preguntan y cuando lo hacen son breves.
El 26 seguí viaje con rumbo a La Paloma. Retomando la ruta 9, el camino continuó mayormente plano. Algo nublado, ideal para pedalear. Parecía como si estuviera pedaleando por la pampa o por Buenos Aires: pastizales, vacas pastando...pero una pequeña diferencia: bajo las palmeras!! Una escena un poco chocante. Asociar vacas y palmeras no es de lo más habitual...
Un poco más adelante, en Castillos, agarré para la costa para empalmar la ruta costera 10. Ahí pasé por la entrada al famoso Cabo Polonio, que de tanta publicidad se ha convertido en un negocio turístico infernal. Una pila de puestos en la ruta ofreciendo traslados en 4x4 al cabo. Un garrón.
El sol empezó a darme duro y el camino comenzó a tener unos cuantos repechos (léase subidas y bajadas) cansadores. Y después de unos 90 km: el pinchazo. O más bien, la mordida de cámara. Cada tanto resulta que la cinta para los rayos se corre y entonces con mi peso "pluma" la cámara se muerde y alpiste. 6 veces van ya!!! Y tres veces se dio consecutivamente al llegar al km 77 de pedaleo. Casualidad??
Este día la compu de la bici adquirió personalidad propia. Las velocidades empezaron a ser tan arbitrarias como a ella se le canta, así que tuve subidas de 45 km/h!!! Por más que quise arreglarlo, ni mu. La guacha se emancipó! Anyway los mojones en la ruta ayudan para tener una idea de por dónde ando.
Finalmente llegué a La Paloma, o más bien, al único camping, La Aguada, a 2 km del pueblo. Ahí me desayuné con que la estadía salía la friolera de 12 dólares la noche!!! Un pedo líquido! Y encima sin opciones para rajar. Ya me estaba yendo a pedir refugio en la policía cuando un vete me hizo la gamba con el gerente y me sacó el sitio por la mitad. Leluya!
Me saqué el gusto de una ducha bien caliente y me fui a la playa. Indefectiblemente cuando llego a una ciudad turística, tengo sol hasta que armo campamento y después se nubla. Igual acá. Se puso negro. Igual me di un buen baño en el mar. Después de unos ravioles que conseguí en una rotisería me tiré a descansar un ratito: me planché desde las 20 hasta las 2 de la mañana!! Y bueh, que se le va´cer...seguí torrando nomás.
El 27 arrancó feucho. Al toque después de armar la bici se largo a llover. Y no paró. Tuve que rodar unos 29 km hasta Rocha, en un divino subi-baja con una fuerte lluvia de frente gracias al pedorro viento de frente que tenía. Cómo duelen las gotas!!
En Rocha encaré de nuevo la ruta 9 después de un refrigerio en un parador. La lluvia se cortó un poco y el cielo era un espectáculo con las diferencias de colores de las nubes y sus formas. En eso se me vino un baldazo infernal encima. Lluvia de esa torrencial. Acá lo jodido no era el tráfico como en Brasil, sino que empezaron a caer rayos por todos lados, y lo que en un momento era un espectáculo digno de verse pasó a ser algo escalofriante. Ante la idea de quedar fritado en medio de la ruta decidí sacar la banderita argentina que alegremente se agita al viento...enganchada en una antena de radio. Pararayos móvil el quía...
Después de 15 minutos espectaculares paró. Y al final abrió un poco y asomó el sol. EL camino cumplió lo que me habían anticipado: repechos y más repechos. Ufff, cansador. Ante la expectativa de quedar varado en Punta del Este sin un lugar barato donde caer, estaba rumbeando para San Carlos. En eso vi un cartel de desvío hacia José Ignacio, en la costa. Camino de tierra rojizo. Qué hacer? Sabía que ahí no había campings ni nada barato. Ma si, el camino proveera...
Entré y no me arrepentí: 12 km por un camino espectacular, con serruchos para hacerme acordar del buen ripio del sur y de la Puna, paisajes divinos. José Ignacio resultó ser un poblado super concheto, con casitas de veraneo muy chufis, pintadas en tonos pasteles, todo muy bonito. Y muy caro! En prefectura conseguí el sello de rigor y de paso permiso para acampar a un par de km camino a Punta del Este. Chiche! La playa pintaba espectacular. Pero...siiiii, no hice más que armar la carpa que se vino una cosa negra cargada de rayos que me arruinó la lagarteada. Ya será...Por suerte antes de salir degusté uno de los platos que son mas fáciles de conseguir en Uruguay: el sánguche de milanesa y las empanadas al horno. Eso sí, precios de acá!
Hoy arranqué temprano con idea de pasear un poco por Punta del Este. La tormenta de ayer me dejó de legado un puto viento en contra que hizo que el trayecto costara bastante. Al menos el paisaje ayudó bastante. La zona de la Barra de Maldonado esta plagada de casas del recarajo, esas que se ven en Caras y Gente. Impresionante!! Finalmente hice mi entrada en Punta del Este, gordo. Qué concheto este lugar! Plagado de parejas de vetes con minas no tan vetes. Todos con un aire de estire infernal. De locos. Hice mi vueltita por la Gorlero, la calle principal y después me cansé de ver yates hiperlujosos en el puerto. Unas vueltas por la costanera a la península y chau! No da más para una laucha como yo...
Saliendo de Punta entré a Punta Ballenas, que tiene una panorámica muy buena de la ciudad. Las playas de la Punta en si son una cagada, pero las que van hacia el sur están muy buenas. La edificación es una sucesión de aparts y casas lujosas. Da un no se que...
En Punta Ballenas pasé por Casapueblo, esa construcción famosa que es una mezcla de taller artístico, hotel y museo. Que arquitectura más sacada! Lástima que me morfaron los mosquitos...
Después de transitar por una ruta más agitada camino a Piriápolis agarré un desvío de tierra y valió la pena. Pasé por Punta Negra (lleno de pescadores), Punta Colorada (más onda playa) y llegué a Piriápolis todo bordeando la costa. Se me hacia agua la boca de ver tanta gente tomando sol! Yo quiero!! Después de una escala técnica a cargar combustible (léase, un empacho de empanadas) caí en el trocen. Cuando iba para el camping vi que había un Youth Hostel, pero de la red uruguaya. Me mandé. Para entrar en estos tenés que ser socio o sino te cobran un 50 % más. Hice mi verso habitual: tenía credencial pero me la olvidé en Curitiba. Me la iban a mandar al albergue de Florianópolis pero nunca llegó. Puedo igual?? (con cara de perro lastimoso). Y funciono!! A decir verdad, lo de la credencial era cierto, sólo que no era la de alberguista, sino la ISIC. Pero no hay que decir toooda la verdad, no??
Al toque me fui a la playa...y siiiiii, se nubló!!!!! Igual pude presenciar algo atípico que es una caída de sol en el mar (Río de la Plata para ser exactos). Muy bonito de todos modos.
Mañana seguiré rumbo a Atlántida, no, la ciudad perdida no. Esta está bien identificada a 50 km de acá...
La bici se portó mejor en estos días. Sólo joden los cambios un poco y los frenos que se van desajustando paulatinamente, en especial después de lluvias molestas. El andar es cómodo, aunque es necesario levantarse y sentarse de nuevo cada unos 20 km para reacomodar las cachas. En velocidad no es mucho más rápida que una estándar. El mayor beneficio creo que es lo confortable del andar en esa posición, ya que al otro día no te duele todo como en una bici tradicional. Sólo un poco los músculos del tujes...La posición pachorra es aluci, en particular en las bajadas o con viento a favor. Un lujo como se aprecian los paisajes...y las caras de la gente que no entiende dónde catzo va el motor...
Bueno gente, me voy a recargar el tanque. Si todo sale bien, me quedan como etapas Atlántida, Montevideo, algún lugar entre Montevideo y Colonia, Colonia y Carmelo. El domingo a la mañana espero cruzar al Tigre y trataré de capturar el Tony Tur de las 13,30 así me bajo en la ruta tipo 18. Después llegaré rodando vía Santa Clara del Mar hasta el casino a
conseguir el sello final del viaje en el EMTUR.
Saludos para todos, besos y abrazos a discreción...
Jamerboi
Colonia de mil amores - Colonia (02/02/01)
Hola todos/as!! Como va?
Finalmente llegué casi al final del viaje y en una pieza. Desde ayer estoy en Colonia, después de recorrer casi todo el litoral charrúa.
Pero vamos de a poco. La cosa había quedado en Piariápolis, donde recale en el Youth Hostel que era una casona antigua con capacidad para 300 personas (si, así de grossa), con banios limpios y una habitación para mi solo. Chiche bombón!
El 29, día de ñoquis, arranqué en un día espectacular de sol (primero en todo el viaje con cero nubes) para la Atlántida. Un argentino al que le pedí que me sacara una foto me dio toda una clase histórica sobre la ciudad y los alrededores. Al final terminé arrancando como a las 10 y media. El camino sigue bordeando la costa a través de balnearios hasta Solís, donde después se retoma la interbalnearia, una ruta onda autovía 2 donde al menos es posible ir por la banquina a lo más choto sin preocuparse por el tráfico, predominantemente de argies de vuelta pa´las casas. Igual, ni punto de comparación con la atestada de camiones BR 101.
Todo venía de lujo, como un paseo, hasta que a los 10 km siento el típico movimiento en zig zag de la rueda trasera en llanta. Y bueh!, a arreglar. Era el parche anterior que con la presión se había reventado. Cambio...y a los 10 metros pffffssssssss...siiiii, otra vez! El nuevo parche no se las bancó. Y bueh, paciencia. Agarro la otra cámara de repuesto. La
cambio. Chequeo y parece andar bien. Pero como Murphy siempre está por ahí dando vueltas, no termino de armar la rueda que siento el aire salir despaciiito. Shit! El buco esta cerca del pico así que no agarran bien los parches. No tengo más cámaras. Plan B: Rotación de cámaras. La de adelante pa´trás y viceversa. El parche pedorro se puede bancar el peso de la rueda delantera (espero). En resumen, me pasé como dos horas armando y desarmando las ruedas bajo el rayo del sol consumiendo hasta la última gota de paciencia. Y ahí no terminó todo, ya que algo no quedó del todo bien y la rueda de atrás venía media revirada. Ni hablar de conseguir repuestos por acá. O volvía a Piriápolis o me mandaba para Atlántida. Ma si, vamos pa´delante. Fueron casi 40 km cortando clavos para no quedarme en el camino mientras subía y bajaba los repechos de la ruta.
La garota se las bancó (o sino la cagaba a patadas) y finalmente llegué a Atlántida. Definitivamente un lugar espectacular. Es como un bosque con casas. Un grosellar en continuo y con playas. Muy bonito. Lamentablemente el camping quedaba lejos, del otro lado de la ruta, así que intenté el garroneo en policía y prefectura para conseguir permiso de acampe en algún lado, pero me hecharon fly. Sin tener data de algún lugar barato para pasar la noche rumbee pa´l camping. Resultó estar impecable (como dicen acá): un bosque gigantesco de eucaliptos con parcelas muy amplias, y lo mejor de todo, vacío. De lujo!
Apenas armé campamento me fui pa´las playas. No veía la hora de meterme al agua. Unas extensiones de arena blanca lindísimas con unas aguas tipo pileta (en la mansa). Chiche. Me llamo la atención la poca gente que se estaba bañanado a pesar del calor. Al rato me enteré de por qué: veda total para meterse al agua por contaminación con algas!!!! Nooooooooo!!!!!! Maldito Murphy!!! No me quedó otra más que tomar sol ya que de agüita ni hablar. Que se le va´cer...Al menos la caída de sol en el Río fue espectacular...
Al otro día partí para Montevideo. Otro día sin una sola nube. De no creerse. Además, sin calor agobiante como en Brasil. Más tranqui el asunto por estos pagos. El asunto fue un paseíto con el viento llevándome. Pocos repechos y a los 25 km enganché un camino que iba por la rambla. Así que pasé por Carrasco y sus playas, ya con el característico color marrón de las aguas del río, no muy agradable.
En eso, después de una curva, paf: me encuentro con la mole de edificios de la urbe de Montevideo. Espectacular y a la vez intrigante: como será el asunto? Será peligroso? A pesar de ya haber hecho casi 11 mil km viajando en bici, nunca antes me había mandado al corazón de una ciudad capital, con sus virtudes y defectos. La cosa fue más tranqui de lo que pensaba. Una costanera hermosa, tráfico más que moderado, muy fácil el asunto. Cuando llegué a pleno centro (tendría que haber nacido acá yo, ya que el 18 de Julio es fecha patria y es la avenida principal en casi todos lados...), la cosa parecía como de pueblo del interior. Los colectivos del año del pedo pasando por las calles, edificios antiguos. Agradable. Después de un tour por el monstruoso edificio de la intendencia para conseguir el sello y una odisea por bicicleterías en búsqueda de unas calcos para la bici rumbee para el Albergue de la Juventud, a unas cuadras de ahí. Lleno, fue la recepción que me dieron. Al final terminé en una pensión enfrente del albergue, que era una casona antigua reciclada. Así que había puertas de 4 mts de altura, techos más que altos. Pintoresco, con balcón a la calle y todo.
Lo primero fue sintonizar la famosa radio Montevideo del 580 de AM. Tantas mañanas de domingo mi viejo me machacó con esos tangos con sonido a estática, que quería ver como se escuchaba en su lugar de origen. Igual!!! El mismo silbido pedorro!! Acaso será marca registrada de la radio?? Igual le di un poco al Gardeliano como para ir preparando la vuelta.
Un paseo por el casco histórico y después fui a la rambla a ver la caída de sol. Venía espectacular, hasta que a último momento apareció en el horizonte una franja gris (de smog??), que se morfó al sol y todo el encanto del atardecer.
Como para no perder la costumbre y ante la tentadora oferta (3 pesos) terminé en el Trocadero viendo una peli (Vertical Limit). Un cine de esos arcaicos, gigantescos y venidos a menos, pero con buen sonido e imagen. La peli entretenida. Bolacera pero bien para pasar un rato. Al salir a las 12 de la noche me pregunté qué carajo hacía en pleno centro de Montevideo caminando a esas horas! La verdad que me crucé mas policías que gente. Ningún drama. Eso sí, debo tener cara de hambre, porque me llenaron de papelitos de propaganda ofreciendo servicios de señoritas y saunas en la zona. Por qué será???
Y se vino el día largo. Hoy me esperaban los interminables 130 km hasta Nueva Helvecia, un pueblo en camino a Colonia. La salida de Montevideo se me complicó un poco porque me quise hacer el vivo y pasear un poco por el centro. Nones: los bondis unos guachos y encima las vías de salida que tenía en el mapa eran todas en contramano. Al final tuve que hacer la diretissima por la rambla. Después del puerto el acceso desde el oeste es más que feo: parque industrial, villas a los costados del camino, es la parte fea de la ciudad. Le di pata a más no poder hasta sentir la tranquilidad de la ruta lejos de la urbe. El camino ahora sí que no dejó de tener repechos todo el tiempo. Como si agarrara una soga e hiciera vivorita. Sube y baja hasta el horizonte. Al menos la cosa venía con doble mano.
En una parte me crucé con otro ciclista que venía viajando. Un argentino cargado de alforjas Halawa. Pero por más que le hice señas no paró. Venía embalado el chango. En una estación de servicio después me enteré que era porteño.
A los 60 km se puso negro el cielo. Otra vez show de rayos y centellas. Pero sólo cayeron unas cuantas gotas y le pasé de coté a la tormenta...sin riesgos de electrocución.
A los 90 km se acaba la doble vía (bastante embolante por cierto) y el camino se estrecha con unas banquinas que perecen haber sido bombardeadas en los últimos días. Qué de baches! Se pone interesante con los putos micros de Buquebus que me hechan unos finos más que escalofriantes. Ni que hablar de los argentinos que van para Colonia. A uno lo reputee como 5 km...
Lo bueno es que el entorno cambió bruscamente y a la vera del camino se armaron unas galerías de Eucaliptos gigantes por los cuales se colaban los rayos de sol. Un belleza andar así.
Después de 130 agotadores km llegué a Colonia Suiza-Nueva Helvecia, donde sabía que había un Youth Hostel. Resultó estar en un hotel de 100 años de antigüedad, que mantiene la arquitectura original. Otra vez techos altísimos, puertas grandes, bañeras espectaculares. Un chiche. Conseguir el sello en la policía fue una odisea. El milico desconfiado se leyó medio diario antes de acceder, previa consulta con por lo menos tres superiores. Un pesado. Y lo peor es que al final no me decía el nombre de la localidad!! Pero después de tanto bardo no le podía decir que no...
Ayer inicié el trayecto final a Colonia. 60 km más de repechos entre eucaliptos primero, pinos después y los últimos 10 km con palmeras!!! Muy lindo.
Al llegar recalé en turismo. El alojamiento más barato no bajaba de los 20 mangos. El camping queda en Real de San Carlos a 5 km. Entonces....siiii, hay club de remo! Y al lado del barrio histórico. Sin dudarlo paré en el Rowing Club Colonia y ahí conocí a Pato, el encagado-entrenador. Un tipo de 62 años con dos grandes pasiones: el remo y el karate. Y con las bolas llenas de Colonia. Su idea?: salir en un mes en bici a Ecuador en busca de otros horizontes. Otro de los míos! Manija es poco para lo que le dí. Enseguida nos amigamos y me hizo un lugar en la habitación donde vive. Un personaje. Me pasé el resto del día compartiendo anécdotas y haciendo huevo al sol mientras los gurises remaban. Hasta salí un rato a remar y todo. Y ya me dio el contacto para el Carmelo Rowing Club para mañana. Muy buena onda la gente. Conocí una fauna bastante atípica y anoche después de matear hasta la caída del sol, le dimos al morfi y a la sobremesa como hasta la 1.
Hoy a la noche hay murga en Colonia y mañana me enteré de que hay fiesta en Playa Seré en Carmelo a la noche. Broche de oro, no?
Ahora uno de los pibes del club que labura en el cable me va a hacer una entrevista (esta vez si) y después a recorrer el casco antiguo.
El domingo a las 4 de la mañana tengo la lancha pa´l Tigre. Es la única potable ya que si agarro de las 14 no llego al bondi de las 13,30. So, los geográficamente habilitados están invitados a cruzarme en el camino al llegar a Mardel el domingo a eso de las 19 hs, viniendo desde Santa Clara.
Bueno, los dejo por ahora y será hasta que esté de vuelta en los pagos de Mardel. Un abrazo muy grande y besos a discreción,
Jamerboi
De vuelta por los pagos - Mar del Plata (06/02/01)
Hola todos/as! Como va?
Por fin acá estoy, de vuelta en Mardel y en una pieza. Todavía no puedo creer que sobreviví la BR 101 con su terrorífico transitar de camiones. Una locura!!
Bueno, vaya un petit resumen de los últimos días de viaje:
Cuando los dejé en Colonia partí rumbo al casco antiguo. Una belleza única, con sus casas coloniales y los empedrados de dos siglos de antigüedad. Un entorno con una atmósfera muy especial.
Mientras daba vueltas por ahí el cielo se puso negro, en la costa se veía el viento formar remolinos de agua en el río. Un espectáculo impresionante de la potencia de la naturaleza. Era un tornado que se venía encima. Y encima se vino también una lluvia impresionante. Parecía como si hubieran dado vuelta la cosa y el agua del río se venía encima. Me refugié en un bolichito de artesanías mientras contemplaba esa maravilla climatológica. Duró 20 minutos. Pasó y el cielo al rato estaba de nuevo abriéndose para dejar lugar al sol. Loco, no?
Esa noche fuimos con Pato, ese personaje de novela del Rowing, a ver la Murga “Nunca Más” de Colonia. Recién habían vuelto de su presentación en el desfile de Montevideo y era su primera muestra en Colonia. Algo bien tradicional del Uruguay y totalmente distinto al carnaval que uno esta acostumbrado a ver en Brasil o en el litoral argentino. Me hizo acordar a las Chirigotas de Andalucía, en España.
El sábado 3 arranqué para Carmelo. O mejor dicho arrancamos, ya que 4 de los flacos que conocí en el club se prendieron para ir pedaleando hasta allá. 80 km de puro repechos bajo un sol crudo, aunque no asador como en los tramos brasileños. Lo mas cómico eran sus bicis: playeras sin cambios en algún caso, para nada cómodas a la hora de encarar las rutas.
El camino se hizo medio pesado de tanto subir y bajar, pero la escasez de tráfico permitieron que la cosa fuera mucho más relajada. Era muy cómico ver como querían competir por llegar antes que yo.
La entrada a Carmelo está enmarcada por un par de kilómetros en los cuales el camino tiene un cerco de grandes árboles a los costados, formando como un túnel de hojas a través de las que se filtraban los rayos de sol. Un marco ideal para culminar una travesía.
En el Rowing Club de Carmelo no fue tan rápido el trámite para alojarme. Tuve que luchar contra la burocracia de jerarquías. Primero convencer al encargado, después a la secretaria, y por último al Intendente. Me querían cobrar 10 mangos por pasar la noche!! Pero cuando vieron lo croto que era y lo que había hecho, el asunto se hizo más sencillo.
Ahí me despaché con que la lancha para cruzar al Tigre en realidad era un catamarán que había salido hacía una hora y que el domingo no tenía nada hasta las 18!! Un garrón. Entonces surgió el plan B: ir hasta Nueva Palmira, a 20 km de ahí, y enganchar la lancha de las 15,30. No llegaría el domingo a la tarde, pero al menos no me quedaba varado en baires el domingo a la noche.
El Rowing resultó tener un ambiente un tanto más estirado que el de Colonia. Las instalaciones eran acordes, con pileta, gimnasio para basket, cancha de pelota paleta y unos cuantos botes. Lo más cómico era que a pesar de ser sábado, no había nadie remando!
Me junté con los chicos de Colonia y pasamos un rato en la playa Seré, con arenas invadidas por arboles con la vista del Delta al frente. El atardecer fue de esos de novela, con el cielo incendiándose mientras el sol caía.
Esa noche había un gran evento social en Carmelo: el grupo bailantero Chocolate, muy de moda en estos días, hacía un show gratuito en la playa. Había como 7000 personas! Pero por comer unos choripanes llegamos tarde y nos perdimos el "mega espectáculo". Qué suerte!
El domingo salí para Nueva Palmira. Los primeros 10 km atravesando un bosque espectacular y después remontando unos repechos. Tranqui el asunto. Finalmente tomé la lanchita, desde la cual pude tener un buen panorama del Delta, con sus islas y canales. Al principio las casas estaban muy espaciadas y eran más bien construcciones humildes. Al ir llegando al Tigre se fueron convirtiendo en edificaciones cada vez más ostentosas, una al lado de la otra. Gente de buen
pasar dando vueltas en sus lanchas tipo División Miami, haciendo ski acuático. Contrastante el asunto.
Llegar al Tigre viendo los clubes de remo fue como volver a casa. Como si estuviera arribando para correr una regata. El lugar estaba plagado de gente con el día espectacular que hacía.
El trámite de migraciones sólo llevó 10 segundos: un sello en un papel y una mirada a la cédula. La aduana consistió en una charla amena con los tipos del control, hablando de la bici y del viaje. Fácil, no?
Me tuve que quedar haciendo huevo un par de horas ya que la estación de tren estaba atestada de gente que retornaba a sus hogares. Así que me fui a tomar algo al clásico bar donde desayunamos cuando vamos a correr regatas al Tigre. De nuevo el show de la bici: gente que pasaba y se quedaba mirando como 10 minutos, algunos preguntando, otros no.
El viaje en tren hasta Retiro fue tranquilo a pesar de que no fue fácil meter una bici tan larga en el furgón junto a todas las demás bicicletas. Por suerte no tuve encuentros cercanos con los personajes nefastos que suelen rondar por esos lares. A cara de perro nomás...
En retiro enganché el bondi de las 24 y ayer a las 4,30 me estaba bajando en la ruta en el empalme a Santa Clara del Mar. Que hacía ahí a esa hora de la madrugada?? No sé, pero se respiraba un aire de felicidad enorme.
Armé la garota y partí a lo más pancho. Después de conseguir el sello en Santa Clara ante la mirada incrédula de los policías (qué hace este engendro acá a estas horas???) pude presenciar un amanecer de aquellos en el mar. Puse rumbo a Mardel en un marco espectacular: la ciudad al fondo envuelta en la bruma matinal, el sol despuntando en el mar, la sombra de esa máquina extraña recortada sobre los pastizales y un viento cálido que me llevaba plácidamente hacia casa. Mejor imposible.
Así llegué al punto final de un nuevo viaje. Un capítulo más en estos caminos recorridos y de los que aún quedan por recorrer. Simplemente GRACIAS!!! a todos los que de una manera u otra me han apoyado antes, durante y después de estos delirios.
A partir de ahora vuelvo a la "normalidad" y les pido que si tienen ganas de comunicarse conmigo, lo hagan a la dirección de mail de la facu (dalopez@mdp.edu.ar), ya que esta quedará en stand-by hasta la próxima aventura en dos ruedas.
Un abrazo muy grande y besos como más les guste y...
HASTA LA PROXIMA!!!
Jamerboi
Algunas PD's:
Claro, la pregunta del millón: qué tal fue andar en esa bicicleta???
Bueno, la verdad que puedo decir que es mucho más cómoda que una bici tradicional. Pero hay que acostumbrar los músculos para que el rendimiento sea bueno. Acá el asunto es a base de cambios, en particular en las subidas. Es una máquina que recomiendo para viajar en zonas donde los caminos son asfaltados, aunque nunca me metería en los caminos que ya hice como la 40 en la Patagonia, las rutas de la Puna o la Carretera Austral en Chile, ya que el traqueteo del ripio la destrozaría en pocos días. El portaequipajes no es de lo más robusto como para andar a los tumbos todo el día y la capacidad de carga es un tanto limitada respecto a una bici estándar. Por eso, cada cosa en su lugar. Como una bici de carreras es buena en ruta y una todo terreno en la montaña, la garota está joya para asfalto y viajes cortos.
La visión que se tiene en esta posición de pedaleo es espectacular y se disfruta mucho más de los paisajes. Además es muy cómico ver las expresiones de la gente y las reacciones que tienen al verte pasar.
Por ahí sería bueno que contara con equipamiento mecánico de mejor calidad para no tener que andar haciendo tanto ajuste de cambios y frenos durante el viaje, pero eso es solucionable.
Altamente recomendable para esa gente que quiere disfrutar de un rato de pedaleo sin tener las secuelas típicas de dolor de brazos, cuello, espalda y traste después de andar cuando no se está habituado al asunto.
No recomendable para caminos de ripio, travesías muy largas (por ejemplo, un Alaska-Ushuaia) o subidas muy empinadas (aunque con una bici estándar también hay que empujar muchas veces).
En cuanto al tema de andar por lares tan urbanizados, debo reconocer que fue una experiencia nueva para mí. En mis anteriores travesías las grandes urbes nunca estuvieron en mi camino y las rutas atestadas de vehículos tampoco. Por eso no le recomiendo a nadie circular en bici por la BR 101. Es muy estresante y hay que estar atento todo el tiempo para no quedar estampado en el radiador de un camión o aplastado debajo de sus ruedas. Ni que hablar de cuando te toca circular bajo la lluvia. No se disfruta tanto como cuando se anda por lugares inhóspitos, donde el único factor de riesgo son los baches del camino.
La ventaja es que no hace falta cargar kilos de peso en comida y agua, o equipo para cocinar. El combustible se encuentra en los n paradores del camino y en los poblados y ciudades que se suceden uno atrás del otro.
También hay que pagar el precio de viajar en una época en la que todo el mundo está de vacaciones, por lo que en general no se encuentra mucha tranquilidad en los lugares a los que se llega. Todo depende de lo que se busque.
Me resulto más agradable la etapa Uruguaya que la Brasileña, pero en eso influye el tema del tráfico y el encontrar tanta gente dando vueltas en Brasil por la ventaja cambiaria. Igualmente nunca tuve inconvenientes con nadie y fue interesante viajar por un lugar en donde no dominaba el idioma local, a pesar de ser posible la comunicación en portuñol.
En este caso los paisajes en la ruta fueron a veces algo monótonos, aunque es una apreciación personal ya que algunos pensarían lo mismo del Salar de Uyuni, la meseta patagónica o el desierto de la Puna. Pero esos lugares con su soledad encierran un misterio y una sensación diferente cuando se las atraviesa en bicicleta. Aquellos que lo han experimentado me van a entender mejor.
El calor llegó a ser aplastante en ciertos tramos, pero la disponibilidad de agua fría y bebidas cada tanto redujeron la pesadez del pedaleo y los riesgos de deshidratación. Realmente pensé que sería peor. Eso sí, lo de tener problemas "digestivos" no es agradable en ningún lugar ni en ningún tipo de viaje en bici...:-)
Unas estadísticas
Duración del viaje: 26 días
Jornadas de pedaleo: 20 días
Km recorridos: 1700 km
Promedio de km recorridos diariamente: 85 km
Distancia máxima recorrida en un día: 130 km (Montevideo-Nueva Helvecia)
Distancia mínima recorrida en un día: 20 km (Carmelo-Nueva Palmira)
Total de horas arriba del asiento: 105 hs
Promedio de velocidad general: 16,2 km/h
Máxima velocidad alcanzada: 70 km/h (bajando el morro de Bombas a Porto Belo)
Mínima velocidad alcanzada: 4 km/h (subiendo el morro de Porto Belo a Bombas)
Problemas técnicos: ocho pinchaduras (siete en realidad mordidas de la cámara con la llanta), una cámara inutilizada, un espejito retrovisor, cambios desregulados cada dos por tres, frenos desajustados (en especial después de la lluvia), masa delantera con crujidos extraños, manguera protectora de la cadena con vida propia (nunca se quedaba en su lugar), computadora de la bici emancipada registrando cualquier cosa en el tramo uruguayo.
Repechos trepados en Uruguay: una pila.
Finos hechados por los camiones en la BR 101: ufffff!!!! Muuuuuchos...







Hola a todos/as!! Aquí Jamerboicinho da ciudade da Curitiba.
Finalmente llegué después de unos días inolvidables en Cataratas junto a mis amigos y un marco natural impactante. Altamente recomendable.
Después de luchar 6 hs logré armar la garota, la nueva maquina de viaje. Costó un poco ordenar el tema del equipaje, pero nada que un poco de cinta tape y alambre no solucionen... La bici es un bicho raro si los hay. Así que ahora somos dos extravagancias rodantes :-). La gente mira, preguntan cosas que supongo serán relacionadas con el viaje. En fin, cosa extraña.
He descubierto que el portugués no es tan fácil, en particular por mi uso del dialecto español-portugués-italiano. No me entienden ni jota! Y agregar -inho o -sao tampoco sirve. Sello no es sellinho sino carimbo. Y clavo tampoco clavinho. Digo, por si alguno necesita saberlo en alguna oportunidad. Igual me las arreglo. Hoy por poco termino viajando a otra ciudad pero son detallecinhos...
Después de conseguir algunos petates para la bici, ayer opté por hacer un paseo típico por acá, que es el tren para Serra Verde. Es un recorrido a través de una densa y exhuberante vegetación (muy verde, como indica su nombre), entre valles y zonas de cornisa. Me bajé en Morretes y en ese tranquilo pueblito donde casi todo son restaurantes me dediqué a una de las mejores cosas que se pueden hacer: huevo. Tiene una pequeña costanera arbolada que es ideal para eso.
De Curitiba mucho no puedo contar, ya que no me moví lo suficiente. Las cosas lindas están bastante distantes y es una ciudad grande. Los bondis articulados son muy graciosos y el sistema de transportes anda de 10. Tiene una peatonal con farolas muy linda, además de unos cuantos parques. Lo mejor de Brasil es comer por dos mangos!!
Bueno, mañana comienza la odisea con la garota hacia las costas brasileñas. Veremos como me trata el tráfico y la nueva mininha.
Un abrazo muy grande y besos para todos/as y se agradecen los mensajes recibidos.
Ta' la próxima,
Jamerboi
Desde Camboriú - Camboriú (13/01/01)
Hola Todos/as!
Finalmente y mal que me pese terminé recalando en Camboriú. Esta ciudad es un flor de quilombo, llena de gente y de argentinos. Mi idea era llegar a Bombinhas, pero la lluvia me trae a mal desde que salí de Curitiba. De dónde sale tanta agua??
La bici es todo un caso. Llama la atención por donde paso. Se acerca la gente, preguntan lo de siempre (solo en bici?, hasta dónde?, por qué?, que hacés si pinchás una rueda? y así...) y ahora se suma una que no tenía registrada: es una moto o una bici? A lo que respondo: el motor son las piernas!
Es interesante interactuar en un idioma que no tengo idea. Muy gracioso. Termino comiendo cosas que ni sabía que había pedido, no encuentro los lugares que me indican..
Desde que arranqué la lluvia no me dió tregua. El camino desde Curitiba es una ruta tipo la autovía 2, con dos carriles y una banquina por la que voy un poco más tranqui. El tráfico es infernal. Lleno de camiones. De dónde catzo salen? A dónde van? Y por qué tan rápido??? Lo mas adrenalítico sobreviene al pasar por los desvíos o empalmes, donde la banquina se transforma en otro carril. Y por ahí me pasan finiiiito. Igual los camioneros se asombran de lo que ven y creo que eso me hace zafar de quedar estampado en un radiador.
La banquina esta regada de sapos muertos. Pero lo gracioso es que no todos están aplastados. Creo que se mueren de un infarto por como manejan estos guachos...
El paisaje viene regado de verde por todas partes. Supongo que es la recompensa por tanta agua. Desde Curitiba y después de casi 70 km de un camino que sube y baja sin parar se vienen unos 10 km de bajada muy copada hasta la costa. Ahí me desquité y mientras los camiones bajaban largando una baranda a caucho quemado infernal, me la pasé haciendo un pole position entre las moles con ruedas. El único problemita fue que de tantos reductores de velocidad que pasé, la cámara se mordió y la bici empezó a hacer un zigzageo de lo más inquietante hasta que pude frenar. O sea, casi me voy al carajo. No me quedó otra que arreglar la rueda ahí mismo, en un espacio de 50 cm con los camiones vengándose pasando finito y afeitándome el tujes.
Pero llegué bien a Garuva, donde pasé la noche. Del agua y el uso los cambios se van desajustando y al final del día llegó sin frenos. Nada recomendable, más si esta lloviendo y si tenés que pasar alguna que otra bajada!
De Garuva le dí hasta la costa en Barra Velha, primera ciudad en la costa. Otra vez bajo el agua todo el día. La BR 101 no es nada segura en esas condiciones, así que me la pasé repostando en las n estaciones-megapolios que abundan por la ruta. No sólo me empapaba el agua de arriba, sino que también la que me dejaban de regalo los autos y camiones al pasar. Un chiche!
Hoy me cansé de la autopista y me mandé todo por la costa. Se puede ir uniendo las localidades por un camino interno hasta Camboriú. El único detalle es que en lugar de asfalto...es empedrado!! Así que la cosa fue como ir en una coctelera en movimiento. Al final me dieron la data para llegar desde la ciudad vecina de Itajaí por la casta y me terminé metiendo en un camino de barro rojizo infernal que encima estaba de bajada! Me tendrían que haber visto frenando con las patas y salpicando de rojo para todos lados (a esta altura ya venía jugadísimo con los frenos) suerte antes de llegar en una estación de servicio me manguerearon a presión onda recibida de ingeniería y me saqué toda la mugre de encima y de la bici.
También comprobé que los puestos de información turística no sirven para nada. Sólo minas lindas que no saben un catzo. Les pedís hoteles económicos y me mandan a un 4 estrellas! Será el idioma??
Para los que tienen dudas de como es el asunto de pedalear con esta bici, el tema es así: en lugar de laburar los cuadriceps, trabajan los músculos anteriores...y los del traste! Sí, el único dolor que te queda después de 6 hs arriba de la garota son los del tujes. Dolor muscular, que quede bien en claro, eh? Es más, cada tanto tengo que parar para reacomodar las asentaderas. Diferente como quien dice. En velocidad no varía mucho con una tradicional, tal vez por la falta de costumbre. Lo mejor es la visión del camino y el paisaje que se tiene. Si no fuera por los camiones...
Bueno gente, espero que finalmente salga el sol como para variar un poco...
Desde la hiperturística Camboriú me despido hasta la próxima con los correspondientes abrazos y besos,
Jamerboi
Florianópolis, aquí estamos... - Barra da Lagoa (17/01/01)
Hooola todos/as!!
Aquí estoy, todavía en una pieza mal que les pese a los camioneros! Finalmente llegué a la famosa Florianópolis, aunque evitando las megalópolis argentinas de Canasvieras e Ingleses, que me dijeron estaban conquistadas por mis compatriotas. Así que caí en Barra da Lagoa, que es un lugar más chiquito y tranqui, sin edificios y con una playita de 14 km de extensión! Y sí, argentinos hay en todas partes, pero al menos acá no es tan agobiante como en Camboriú. Al final me rajo de Mardel en enero para encontrar lo mismo acá!!
Continuando con el viaje, después de una ardua sesión mecánica en Camboriú, donde le dejé bien claro a la garota que si me dejaba sin frenos de nuevo la rajaba a patadas, salí rumbo a Bombinhas. Después de una poca más de BR 101 enganché el camino para Porto Belo, que como dice su nombre, lo es. Ahí nuevamente el tráfico se congestionó, con la diferencia de que ahora en vez de tener una autopista, la cosa era un poco más estrecha. Ni que hablar de las trepadas a los morros! O todavía no desarrollé muy bien las habilidades trepadoras de esta bici o no es de lo mejor para estos menesteres. Igual me la banqué y en medio de bocinazos, frases ininteligibles en el idioma local y otras tantas de los argies llegué a la cima...bañado totalmente!. Ahora salió el sol, pero la lluvia es interna ya que transpiro a más no poder. Es verdad que somos en gran porcentaje de agua! Y me la estoy derrochando en sudor!
Las temperaturas no son agobiantes, pero cuando pega el sol y se está quieto es infernal como pega. Mis diferentes estados de bronceado son muy graciosos. En particular cuando voy a la playa con el slip. Los anteojos, las calzas, la musculosa, cada parte con un degradé diferente.
En Bombinhas me quedé un día para aprovechar de las playas. Arena blanca que cruje al caminar, aguas claras y (al menos a la primera probada) sin mucha contaminación. Y cálidas. Te podes quedar todo lo que quieras y hasta la noche inclusive. Un chiche. La de 4 Ilhas es de lejos la más linda. A pesar de que hay gente a lo pavote, igual hay lugar de sobra como para no sentirte agobiado.
Bombinhas es como una segunda Córdoba. Hasta se escucha Rodrigo en los bares de la playa! Y se puede conseguir el Clarín o La Nación del día sin problemas. Qué Brasil extraño este...y de garotas ni hablar! Acá son todos blancos y rubios. Y las minas que abundan hablan castellano...
Encontré algo que se ha transformado en una droga para el viaje, que es el caldo de cana. O sea, jugo de caña. Super dulce y supongo nutritivo, nada como un buen vaso helado mientras estoy rodando por estas rutas. El agua de coco la verdad que no tiene nada de interesante, salvo beberla del coco con una pajita. Pintoresco nomás...
Ayer seguí rodando para llegar a Florianópolis. De movida y para evitar un puente terminé viajando contramano por la banquina, lo que resultó ser mucho más relajado. Así al menos se pueden ver las parrillas de los Scania en los cuales potencialmente puedo quedar estampado. Lo único que hay que tener cuidado es que de vez en cuando algún sacado pasa por la banquina y a fuerza de gestos con los brazos hay que advertirle que vengo yo! Lo más molesto son los empalmes nuevamente, aunque acá es un poco más arriesgado el asunto. Al final tuve que volver a la mano normal ya que al entrar a Biguacu el tráfico y la urbanización se incrementaron exponencialmente.
La entrada a Floripa es un quilombo. Es como andar por la Gral. Paz en la peor hora de tráfico. Las n entradas y salidas hacen que es asunto sea de los más peligroso. Encima se cruza una zona de barrios pobres en los cuales mejor no quedar varado. Y ni hablar de ir por fuera de la autopista. Es un laberinto!
Después de unos 70 km agotadores entre subidas y bajadas llegué al puente famoso que va a la isla de Santa Catarina. En turismo conseguí un mapa como para ver a dónde catzo iba. Terminé por decidirme para venir a Barra da Lagoa, a pesar de saber que me esperaban unos morros que trepar. Y costaron los guachos. En particular la primera subida de 2 km con una pendiente que parecía que me iba para atrás! De nuevo destilando agua a más no poder, pero llegué. En el mirador de la cima paré a respirar y sacar unas fotos, cuando se dió algo gracioso: los que me habían pasado estaban esperando para ver que era eso que venía subiendo. Y uno me pidió permiso para sacarse una foto arriba de la moto-bici. Y después sus hijos. Y una pareja. Y otro flaco. Al décimo empecé a pedir un real por foto! Estuve como diez minutos haciendo de estudio fotográfico!
Me causa gracia cuando me pasan las motos, ya que casi todos se dan vuelta como diciendo: qué carajo es eso que acabo de pasar??? Alguno se va a comer una torta por andar mirando para atrás...
Después de otra subida llegué a playa mole, que junto con la Joaquina, son las playas top para los surfers. Todos los quías con tablas y gritándome cosas haciendo el gestito de Hang loose. Cool.
Por fin, después de la última trepada llegué a Barra da Lagoa. El camping que tenía agendado resultó ser una porquería, así que encontré otro un poco más alejado que pertenece a la policía. Debo ser el único argentino ahí. Está lleno de inmensas construcciones a base de palos y nylon, a modo de casas. Resulta que la gente se queda ahí por un mes o más y entonces se mandan esas casas prefabricadas con todos los lujos adentro. Y digo TV, música, ventiladores, en fin, como estar en casa pero en medio de un terrible bosque de pinos. En Bombinhas también vi guarangas construcciones en nylon, pero no tanto como acá. Impresionante!
Hoy decidí quedarme un día haciendo playa por acá y mañana seguiré hacia el sur con destino incierto. Los 33 km hasta la BR hacen que sea un poco pesada la salida, más sabiendo lo que me espera...
Ah, ayer cuando venía viajando paró un auto y me hicieron las preguntas de rigor. Resultó ser una periodista de la tele y en unas horas van a venir al camping para hacerme una entrevista. Cada vez más loco esto...
Bueno gente, sufi por ahora. Un abrazo muy grande y besos a discreción...
Jamerboi
Final do Brasil (?) - Tramandaí (22/01/01)
Hola Todos/as!!
Aquí Jamerboi desde Tramandaí, cabecera sul do Estrada do mar. Finalmente y después de unos días bastante ásperos de pedaleo llegué al que estoy por decretar punto final de mi paso por tierras Cariocas. Resulta que en algún punto del trayecto, una de las cargas de combustible no me cayó del todo bien y estoy hecho puré. Pedalear con diarrea no es de lo más agradable, y menos si a eso le sumamos una poca de fiebre y dolores por todo lo que se pueda llamar cuerpo. Así que mañana me tomo un bondi hasta el limite con Uruguay ya que los 250 km entre Río Grande y Chuí que pensaba hacer no son muy recomendables en mi estado actual, teniendo en cuenta que no hay nada en el camino. Por suerte siempre ando con un botiquín nutrido al que le estoy sacando el jugo a más no poder.
Pero volvamos al trayecto. Después de Florianópolis y una entrevista truncada ya que la mina no supo encontrar el camping (y eso que sólo habia dos!!), arranqué rumbo sur para hacer los 300 km hasta el comienzo de la estrada do mar. Al poco de salir de Floripa, la famosa duplicacao, o sea autopista, se acabó bruscamente transformando la ruta en un camino normal, de una vía para cada lado y banquina. O sea, el detalle del tráfico se puso un poco más espeso con los camiones pasándome finito, en particular en las subidas, donde la banquina se transforma en otro carril para vehículos más lentos: el de los camiones. Eso me dejaba como única opción la delgada línea blanca del limite del camino, pero un poco molesta con los saltos de los topes reflectores. Un garrón!. Así que a apretar los dientes y esperar que no me afeiten demasiado. Como ventaja, el paisaje cambió bruscamente, con mucha más vegetación próxima al camino, más agradable a la vista. Tanta vegetación a veces que me la pasaba limpiando las alforjas con las hojas a la vera del camino!
El sol retornó y pegó duro. Es más, ahora comprendo lo que debe sentir un pollo al spiedo!! Un dato: si van a tomar sol, tengan la precaución de no quedarse dormidos y menos exponiendo partes por demás blancas (como aquellos que usan slip poco para esos menesteres), ya que los resultados a lo camarón son terribles!!. Se los digo por experiencia!! Así que
sumado al tórrido calor, le tenemos que agregar la sensación de tener las piernas adentro de un horno a pesar de estar cubierto por las calzas.
Finalmente pude llegar a Imbituba, que resultó ser un pueblo-puerto donde se celebraba la fiesta do camarao. Justo al tono con mi color! Conseguí un hotel toraba donde al final terminé alojado en la pieza de planchado a falta de habitaciones disponibles. Y, uno se adapta a cualquier cosa...
El pueblo tiene unas playas muy lindas, con unas islas enfrente de la costa. Casas de arquitectura bastante antigua, muy grandes, y calles laaaargas. El festival era un símil a la fiesta de los pescadores en mardel, pero mucho más trucho. Así que sólo miré y rajé.
Una situación graciosa que me paso durante el día fue cuando en uno de mis tantos repostajes a descargar unos cloros en una estación de servicio, uno de los empleados me hacía señas para que entrara al sector del surtidor: gasolina, aquí! Tendrían que haberle visto la cara cuando se dió cuanta que era una bici!! Ni les cuanto las gastadas de sus amigos.
Al otro día seguí viaje y la cosa se puso densa. El viento que hasta ahora venia soplando del norte con ganas, se dió vuelta y empezó a rugir del sur. Infernal! Después en la tele vi que hubo ráfagas de 60 km por hora! Y se notó! Cada morrito parecía una trepada infernal. El camino a partir de Ararangua cambió la banquina en otra mano, dejándome sin alternativa. Como 50 km así. Un garrón!
En una estación paré a comer y se ve que los vagos me vieron pinta de rastafari, porque el mozo me preguntó si andaba fumado. Después, cuando estaba por salir otro tipo me ofreció un porro. No gracias, cuando manejo no es bueno. Por los camiones, viste?
En otro lugar charlando con un tipo me preguntó como era que hablaba tan bien portugués. Yo?? No me le mate de risa ahí nomás de casualidad!! Aguante el portuñol nomás!
Cuando ya no daba más y después de 100 km peleando contra el viento decidí buscar un lugar para dormir. En un cruce me mandan para un pueblito unos 5 km adentro. Cuando llego al hotel, era de esos con apart, suites y que se yo qué, y salía un huevo. Y lo peor es que a solo 500 m de donde me habían desviado tenía otro de 5 mangos!! De vuelta para la ruta y quedé en un hotel de camioneros, con baño privado, cama doble, un chiche por 10 reales!! (el cambio es más o menos 2 reales por dólar). Justo cuando entré, el cielo que estaba negro se vino abajo. Una lluvia infernal, con truenos y relámpagos del carajo!! Je, y yo acovachado en la pieza...qué lindo!!
Lamentablemente la tormenta siguió y al otro día me tocó pedalear otra vez con agua. Pero lo peor era el viento en contra, que no me dejaba ver nada. Sin anteojos me reventaba los ojos, y con gafas era como andar ciego. Por suerte sólo duró 30 km y después quedó en llovizna, garúa y al final, nada.
Volví a tener mi banquina nuevamente. El tráfico se convirtió en una especie de cosa pulsante: de a ratos nada y de golpe una caravana infernal de camiones y autos!! En tramos los arboles cercando la vera del camino le daban un toque muy copado al andar. Lastima el puto viento...
Finalmente llegué a Torres. En turismo me llenaron de información, folletos y hasta un video!! Y claro, eran feas las minas. Cada vez que caigo en un puesto de información y las minas son lindas, no tienen ni la más puta idea de nada. Por qué será???
Torres es una ciudad con mucho movimiento turístico. Caí en un camping que parecía una caja. Todo empaquetado y pegoteado con los de al lado. Pero ni hablar de buscar más. Armé ahí nomás, con todo empapado y me fui a dar una vuelta. Al lado del camping hay una reserva natural y se puede subir a un morro con unas vistas impresionantes del mar desde el borde del acantilado. En el medio de la ciudad hay una laguna (artificial?) y en el centro el movimiento era infernal. Hasta había shows callejeros para brasileños y argentinos, en ambos idiomas. Acá ya empecé a sentir los efectos de la peste. Dolor general en el cuerpo, cansancio. Lo adjudiqué a los dos días ásperos contra el viento y me fui a apoliyar.
Al otro día casi no me puedo levantar. Quedé pegado a la bolsa de dormir con huesos y todo. Afuera aún llovizanaba. Igual con mucha paciencia armé las cosas ante la mirada incrédula de los presentes, que me miraban como bicho e' zoológico mas no se animaban a preguntar nada, y arranqué.
Duré poco. Me dolía cada uno de los músculos y hasta los que no tengo. El viento de nuevo se puso a favor, el calor empezó a sentirse de nuevo y el sol resurgió. Pero el plan A de llegar a Capao da Canoa a 60 km fue cambiado por el plan B de quedarme en un hotel en Rondinha que me recomendó Marcela (se agradece!!). Después de 25 km llegué al lugar y no pude seguir más. Me interné en una habitación y palmé. Ahí descubrí el origen de mis síntomas (o sea, destroce el ñoba) y empecé a sacudirme con el estreptocarbotiazol. Una lástima estar tan arruinado y no poder aprovechar la pileta o las playas alucinantes de ese lugar. Igual el estar tirado en la cama como un ente no me vino nada
mal. En la tele vi un documental escalofriante sobre la BR 101: es la carretera de más tráfico en Brasil. Con el mayor número de accidentes. En el tramo que yo hice, el flujo de vehículos está calculado para 12000 por día, pero en esta época se triplica. Doy fe!!! Ahora entiendo!! Por suerte eso ya quedo atrás...
Eso sí, a pesar de la palma no desaproveché la pensión completa y no dejé de comer a más no poder a pesar de mis males estomacales.
Hoy estando un poco mejor le metí pata hasta Tramandaí. Son como 65 km, pero por hacer camino altenativo terminé con 80 encima. Y se notan!! El viento es muy loco. Sea del norte o del sur, sopla a más no poder. Si del norte viene, hay calor y en general sol. Del sur la cosa refresca y seguro que se viene la mufa.
Andar por la Estrada do Mar es un placer. Es completamente plana (y plana de en serio, no con esas suaves pendientes que te joden igual) y no está permitido el tráfico de camiones. Y la velocidad máxima es de 80 km/h. Y lo tienen que respetar porque hay radares por todos lados. Je!! Un lujo. Así y con viento a favor me falta el motor para parecer un motoquero en una Harley...
Hablando un poco de otras yerbas, se nota justamente que esta es la tierra de los gauchos. Todo el mundo anda con el mate porongo a cuestas.
En cuanto a mi aficción de coleccionar los sellos de los lugares por los que paso en mi diaro de ruta, Brasil resultó difícil. En casi ningún lado tienen, excepto en las Delegacías de Policía (a veces...). Por lo menos acá no son ortivas como algunos chilenos que aducían la oficialidad de los sellos y no me los querían dar...
Ah, si piensan viajar por acá, tengan en cuenta que casi ningún cajero trabaja con la red Link. Sólo el Itau y en algunos lugares el 24 hs sirven. El resto tiene otra red que no sirve (supongo que sí para Banelco, pero no lo pude comprobar). Así que las extracciones de plata no han sido muy sencillas, en particular porque estos bancos sólo suelen estar en lugares grandes. Cosas que pasan...
Y un poco de vocabulario:
Sobremesa: cuando leí que la comida venía con sobremesa incluida pensé: que bueno!, se te sienta alguien después de comer y te da un poco de charla. No, sobremesa es simplemente postre.
Trebol: aquello que para nosotros es una simple plantita, acá es una rotonda. Ya me resultaba extraño cada vez que me decían que doblara en un trebol!
Borracharia: palabra que esta en todos lados por la ruta. Cuando ya me había hecho la idea de que estos tipos eran unos mamados de cuarta, caí en que eso significa Gomería. Igualito, no?
Legal: una palabra que la escuche 30 mil veces como exclamación al ver la bici. Si, decía yo. Es legal. La compré, no es robada. Después de mucho sim, sim pero no saber de que me hablaban, me enteré que vendría a ser una especie de copado, o que bueno. Legal, no?
De saludos ya vi que hay varios, aunque uno me intrigaba y es uopa!, o algo así, que sería un como va? Más bien informal. El oi!, que es hola es el que más uso, aunque me sale con la tonada suiza en vez del cantito carioca.
Y hay más, pero me están cerrando el boliche.
Bueno gente, se agradecen los mails recibidos. Sepan que los leí y les agradezco a todos, pero acá me correteaban con el reloj así que no pude contestar en personalizado. La próxima será.
Un abrazo muy grande y besinhos...
Jamerboi
PS: che, déjense de poner alusiones a las garotas! Que se creen que es esto? Una joda???? errrrr, bueh, ta'la proxima...
Desde pagos charruas... - Piriápolis (28/01/01)
Hola todos/as!!
Finalmente logré salir indemne de las rutas brasileras para internarme en la tranquilidad de los caminos charrúas. Pero no fue fácil...
Para variar, si algo debe ser sencillo y simple, yo me las voy a arreglar para que sea mucho más complicado de lo normal.
La idea original era tomar un bondi desde Tramandaí, tratando de evitar Porto Alegre, del cual me hablaron pestes en todos lados. Aterrado ante la idea de un robo masivo en ese lugar, me las rebusqué para hacer una vía alternativa. En turismo de Torres me habían dicho que podía ir vía Novo Hamburgo, una localidad cercana a Porto Alegre y con una rodoviaria más chica y tranquila. So, después de una terrible tormenta tropical a la noche con rayos y centellas, el 23 me
dispuse a partir. A las 8 estaba en la terminal con show incluido para los tacheros mientras desarmaba la bici y la disimulaba un poco con bolsas de consorcio. Por suerte en Brasil no te joden con el equipaje, tienen buches amplios y encima son los choferes los que cargan las cosas, sin pedirte propinas ni nada. A las 2 hs llegamos a Novo Hamburgo, después de transitar la prohibida para bicis Free Way, que sólo difería en las rutas que yo hice por un carril más. Ahí empezó la odisea. En lugar de estación de bondis, la cosa era a base de locales a lo largo de unas calles. Por supu que el bondi me dejó a dos cuadras de donde tenía que averiguar por el otro pasaje. Haciendo malabares para llevar las cosas llegué a la ventanilla para obtener como única respuesta: Porto Alegre. O sea, nones de micros directos desde ahí. Shit!
Desde ahí una hora hasta la gigantesca, gris y abrumadora Porto Alegre. Cuando llegamos, el micro pasa de largo la estación y me deja a tres cuadras y del otro lado de una avenida infernal!! Aghhhh!! Con cara de pánico le explico al chofer y me da permiso para dejar las cosas en el buche del bondi. Comienza la carrera: a la estación, reconocimiento del terreno, compra del pasaje. La estación no está tan mal. El ambiente no se ve tan terrible. Pero para variar, el micro a Chuí salió hace media hora y no hay más hasta la media noche. Así que saco para Río Grande. Me queda una hora. Vuelta al micro, ubicar al chofer, bajar las cosas, armar la bici, cargar el equipaje, volver a la terminal, desarmar la bici de nuevo y cargar en el nuevo micro. Tiempo record con 10 minutos de changüí! Todo sazonado con unos divinos 37 C más que pesados con el smog local y dando un divertidísimo show para los casi 80 espectadores que tenía enfrente. Cha, chaaan!
El bondi al menos tiene aire acondicionado y tele. Lástima que la película es una lluvia de hormigas. Y no lo arreglan. Continuo con la tarea tan agradable de dormir...
Al llegar a Río Grande me entero de que no hay bondi para Chuí hasta el otro día a las 7. So, armo la bici y rumbeo en busca de un hotelucho pedorro para pasar la noche. Me quedan sólo 15 reales en el bolsillo y no hay banco en la zona donde me acepte la Link. Siguiendo el consejo de los tacheros aterrizo en el Hotel Veneza, un conventillo de aquellos, pero donde por 7 reales consigo pieza con cama y un placar del que me arrullan las termitas. Hay pibes, gritos y todos los condimentos de un lindo hotelucho. Pa´ dormir, joya!
Río Grande es una ciudad vieja, con calles empedradas y casas estilo barrio porteño. Veredas peladas sin árboles, cuadras laaargas. La ribera de la Lagoa dos Patos me recuerda al puerto de mardel...específicamente la zona donde están los lobos. Puaj!
A las 6 am del 24 quiero salir para la terminal y me encuentro con que la puerta esta cerrada. La cara del quía después de que me la pasé 10 minutos dándole al timbre no creo que me haya dejado con muy buena fama.
Pego el micro y desde la ventana veo las rectas interminables por las que no circularé. Lindo, aunque mejor dedicarle ese tiempo a Uruguay. Lo mas copado fue la zona de la reserva del Taim, donde se pueden ver aves de muchas especies a los lados del camino.
Al final me bajé en Santa Vitoria do Palmar, a 20 km de la frontera. Un pueblito chico donde fui la atracción del momento. Es gracioso el proceder de la gente. Al principio miran de lejos. Después no se aguantan y se acercan para hacer las preguntas de rigor. Es increíble como obsesiona a las personas el tema de los cauchos. Por que tendría que cambiarlos a cada rato? Que sean lisos es a propósito para el asfalto! Después de un rato se aburren y vuelven a sus cosas...hasta que viene el gran momento: como catzo se maneja ese vehículo infernal. Cuando me subo, todos paran de hacer lo que sea y salen a la calle a verme partir. Muy cómico todo. Y por supu, sazonado con el timbre de la bici, infaltable saludador del camino...
Después de 20 km tranquis llegué a Chuí. Poco tráfico, plano, un placer. El pueblo de Chuí es básicamente una avenida: de un lado es Chuí, Brasil, con precios en reales y en idioma portugués. Del otro lado de la avenida es Chuy, Uruguay, con precios en pesos uruguayos y en castellano. Me la pasé cruzando de un lado al otro de chiquilín nomás...Lo mejor fue descubrir que la red BROU (Banco de la Rep. Oriental del Uruguay) trabaja con Link, aunque no con Banelco (para alguno que le sea útil).
El paso por la frontera fue más que facil. En Brasil dejé el papel de entrada y en Uruguay casi me hacen pasar de largo. Sólo tuve que dar un par de datos y listo!
El sol empezó a pegar lindo y a diferencia de las rutas brasileñas, acá las estaciones de servicio no abundan. Cuando al borde del colapso por deshidratación descubrí un cartel de Texaco, los ojos me brillaron de alegría. Mas el asunto fue bien distinto a las tierras cariocas. En vez de un super complejo encontré un par de surtidores agonizando bajo el sol y un bolichito mínimo. Igual me alcanzó para recuperar líquido y comer unas galletas. Eso sí, a precios locales. Carísimo!! Acá se ve que las estaciones no son los lugares más económicos. Sale todo un huevo!! Parece Argentina! Y después de Brasil me cuesta acostumbrarme (más bien me duele al bolsillo acostumbrarme...).
Terminé llegando al Parque Nacional Santa Teresa, una reserva natural espectacular manejada por los milicos. El precio me espantó: 11 dólares la noche sólo por acampar!! Igual me mandé y recorrí todos los caminos internos hasta llegar a Playa Grande (aunque no la sombrilla 48), el más tranqui de todos supustamente. Pasé por unos bosques alucinantes, zonas impreganadas de palmeras, dunas, playas interminables, un despelote. Las zonas de acampe se veían bastante congestionadas. Nada alentador. Igual recalé en ese lugar y encontré un sitio tranqui con vista al mar. Pectacular!. Y lo mejor es que solo me salió 80 pesos uruguayos por dos noches! (el cambio es 12,5 por dólar). Una bicoca! Después me enteré (por experiencia propia) que era porque es el único lugar sin agua caliente ni luz. Tá´ todo bien...
Tan copado lugar merecía un día de permanencia y así fue que me quedé el 25, haciendo puro huevo. Un poco de playa a la mañana (me parece que el slip no es muy común por acá, al menos por como miraban). Después se nubló así que me dediqué a unos de los grandes placeres de la vida: la siesta!
Charlando con la gente de la proveduría fui viendo las diferencias con Brasil. Acá es cierto que llevan el mate pegado abajo del sobaco. Todo el tiempo matenado los quías! Y el vocablo que reemplaza a legal es impecable. Lo mejor es que la gente es mucho más tranquila que en Brasil en cuanto a acoso por la bici y no atosigan tanto. Se limitan a mirar y ya. Pocos preguntan y cuando lo hacen son breves.
El 26 seguí viaje con rumbo a La Paloma. Retomando la ruta 9, el camino continuó mayormente plano. Algo nublado, ideal para pedalear. Parecía como si estuviera pedaleando por la pampa o por Buenos Aires: pastizales, vacas pastando...pero una pequeña diferencia: bajo las palmeras!! Una escena un poco chocante. Asociar vacas y palmeras no es de lo más habitual...
Un poco más adelante, en Castillos, agarré para la costa para empalmar la ruta costera 10. Ahí pasé por la entrada al famoso Cabo Polonio, que de tanta publicidad se ha convertido en un negocio turístico infernal. Una pila de puestos en la ruta ofreciendo traslados en 4x4 al cabo. Un garrón.
El sol empezó a darme duro y el camino comenzó a tener unos cuantos repechos (léase subidas y bajadas) cansadores. Y después de unos 90 km: el pinchazo. O más bien, la mordida de cámara. Cada tanto resulta que la cinta para los rayos se corre y entonces con mi peso "pluma" la cámara se muerde y alpiste. 6 veces van ya!!! Y tres veces se dio consecutivamente al llegar al km 77 de pedaleo. Casualidad??
Este día la compu de la bici adquirió personalidad propia. Las velocidades empezaron a ser tan arbitrarias como a ella se le canta, así que tuve subidas de 45 km/h!!! Por más que quise arreglarlo, ni mu. La guacha se emancipó! Anyway los mojones en la ruta ayudan para tener una idea de por dónde ando.
Finalmente llegué a La Paloma, o más bien, al único camping, La Aguada, a 2 km del pueblo. Ahí me desayuné con que la estadía salía la friolera de 12 dólares la noche!!! Un pedo líquido! Y encima sin opciones para rajar. Ya me estaba yendo a pedir refugio en la policía cuando un vete me hizo la gamba con el gerente y me sacó el sitio por la mitad. Leluya!
Me saqué el gusto de una ducha bien caliente y me fui a la playa. Indefectiblemente cuando llego a una ciudad turística, tengo sol hasta que armo campamento y después se nubla. Igual acá. Se puso negro. Igual me di un buen baño en el mar. Después de unos ravioles que conseguí en una rotisería me tiré a descansar un ratito: me planché desde las 20 hasta las 2 de la mañana!! Y bueh, que se le va´cer...seguí torrando nomás.
El 27 arrancó feucho. Al toque después de armar la bici se largo a llover. Y no paró. Tuve que rodar unos 29 km hasta Rocha, en un divino subi-baja con una fuerte lluvia de frente gracias al pedorro viento de frente que tenía. Cómo duelen las gotas!!
En Rocha encaré de nuevo la ruta 9 después de un refrigerio en un parador. La lluvia se cortó un poco y el cielo era un espectáculo con las diferencias de colores de las nubes y sus formas. En eso se me vino un baldazo infernal encima. Lluvia de esa torrencial. Acá lo jodido no era el tráfico como en Brasil, sino que empezaron a caer rayos por todos lados, y lo que en un momento era un espectáculo digno de verse pasó a ser algo escalofriante. Ante la idea de quedar fritado en medio de la ruta decidí sacar la banderita argentina que alegremente se agita al viento...enganchada en una antena de radio. Pararayos móvil el quía...
Después de 15 minutos espectaculares paró. Y al final abrió un poco y asomó el sol. EL camino cumplió lo que me habían anticipado: repechos y más repechos. Ufff, cansador. Ante la expectativa de quedar varado en Punta del Este sin un lugar barato donde caer, estaba rumbeando para San Carlos. En eso vi un cartel de desvío hacia José Ignacio, en la costa. Camino de tierra rojizo. Qué hacer? Sabía que ahí no había campings ni nada barato. Ma si, el camino proveera...
Entré y no me arrepentí: 12 km por un camino espectacular, con serruchos para hacerme acordar del buen ripio del sur y de la Puna, paisajes divinos. José Ignacio resultó ser un poblado super concheto, con casitas de veraneo muy chufis, pintadas en tonos pasteles, todo muy bonito. Y muy caro! En prefectura conseguí el sello de rigor y de paso permiso para acampar a un par de km camino a Punta del Este. Chiche! La playa pintaba espectacular. Pero...siiiii, no hice más que armar la carpa que se vino una cosa negra cargada de rayos que me arruinó la lagarteada. Ya será...Por suerte antes de salir degusté uno de los platos que son mas fáciles de conseguir en Uruguay: el sánguche de milanesa y las empanadas al horno. Eso sí, precios de acá!
Hoy arranqué temprano con idea de pasear un poco por Punta del Este. La tormenta de ayer me dejó de legado un puto viento en contra que hizo que el trayecto costara bastante. Al menos el paisaje ayudó bastante. La zona de la Barra de Maldonado esta plagada de casas del recarajo, esas que se ven en Caras y Gente. Impresionante!! Finalmente hice mi entrada en Punta del Este, gordo. Qué concheto este lugar! Plagado de parejas de vetes con minas no tan vetes. Todos con un aire de estire infernal. De locos. Hice mi vueltita por la Gorlero, la calle principal y después me cansé de ver yates hiperlujosos en el puerto. Unas vueltas por la costanera a la península y chau! No da más para una laucha como yo...
Saliendo de Punta entré a Punta Ballenas, que tiene una panorámica muy buena de la ciudad. Las playas de la Punta en si son una cagada, pero las que van hacia el sur están muy buenas. La edificación es una sucesión de aparts y casas lujosas. Da un no se que...
En Punta Ballenas pasé por Casapueblo, esa construcción famosa que es una mezcla de taller artístico, hotel y museo. Que arquitectura más sacada! Lástima que me morfaron los mosquitos...
Después de transitar por una ruta más agitada camino a Piriápolis agarré un desvío de tierra y valió la pena. Pasé por Punta Negra (lleno de pescadores), Punta Colorada (más onda playa) y llegué a Piriápolis todo bordeando la costa. Se me hacia agua la boca de ver tanta gente tomando sol! Yo quiero!! Después de una escala técnica a cargar combustible (léase, un empacho de empanadas) caí en el trocen. Cuando iba para el camping vi que había un Youth Hostel, pero de la red uruguaya. Me mandé. Para entrar en estos tenés que ser socio o sino te cobran un 50 % más. Hice mi verso habitual: tenía credencial pero me la olvidé en Curitiba. Me la iban a mandar al albergue de Florianópolis pero nunca llegó. Puedo igual?? (con cara de perro lastimoso). Y funciono!! A decir verdad, lo de la credencial era cierto, sólo que no era la de alberguista, sino la ISIC. Pero no hay que decir toooda la verdad, no??
Al toque me fui a la playa...y siiiiii, se nubló!!!!! Igual pude presenciar algo atípico que es una caída de sol en el mar (Río de la Plata para ser exactos). Muy bonito de todos modos.
Mañana seguiré rumbo a Atlántida, no, la ciudad perdida no. Esta está bien identificada a 50 km de acá...
La bici se portó mejor en estos días. Sólo joden los cambios un poco y los frenos que se van desajustando paulatinamente, en especial después de lluvias molestas. El andar es cómodo, aunque es necesario levantarse y sentarse de nuevo cada unos 20 km para reacomodar las cachas. En velocidad no es mucho más rápida que una estándar. El mayor beneficio creo que es lo confortable del andar en esa posición, ya que al otro día no te duele todo como en una bici tradicional. Sólo un poco los músculos del tujes...La posición pachorra es aluci, en particular en las bajadas o con viento a favor. Un lujo como se aprecian los paisajes...y las caras de la gente que no entiende dónde catzo va el motor...
Bueno gente, me voy a recargar el tanque. Si todo sale bien, me quedan como etapas Atlántida, Montevideo, algún lugar entre Montevideo y Colonia, Colonia y Carmelo. El domingo a la mañana espero cruzar al Tigre y trataré de capturar el Tony Tur de las 13,30 así me bajo en la ruta tipo 18. Después llegaré rodando vía Santa Clara del Mar hasta el casino a
conseguir el sello final del viaje en el EMTUR.
Saludos para todos, besos y abrazos a discreción...
Jamerboi
Colonia de mil amores - Colonia (02/02/01)
Hola todos/as!! Como va?
Finalmente llegué casi al final del viaje y en una pieza. Desde ayer estoy en Colonia, después de recorrer casi todo el litoral charrúa.
Pero vamos de a poco. La cosa había quedado en Piariápolis, donde recale en el Youth Hostel que era una casona antigua con capacidad para 300 personas (si, así de grossa), con banios limpios y una habitación para mi solo. Chiche bombón!
El 29, día de ñoquis, arranqué en un día espectacular de sol (primero en todo el viaje con cero nubes) para la Atlántida. Un argentino al que le pedí que me sacara una foto me dio toda una clase histórica sobre la ciudad y los alrededores. Al final terminé arrancando como a las 10 y media. El camino sigue bordeando la costa a través de balnearios hasta Solís, donde después se retoma la interbalnearia, una ruta onda autovía 2 donde al menos es posible ir por la banquina a lo más choto sin preocuparse por el tráfico, predominantemente de argies de vuelta pa´las casas. Igual, ni punto de comparación con la atestada de camiones BR 101.
Todo venía de lujo, como un paseo, hasta que a los 10 km siento el típico movimiento en zig zag de la rueda trasera en llanta. Y bueh!, a arreglar. Era el parche anterior que con la presión se había reventado. Cambio...y a los 10 metros pffffssssssss...siiiii, otra vez! El nuevo parche no se las bancó. Y bueh, paciencia. Agarro la otra cámara de repuesto. La
cambio. Chequeo y parece andar bien. Pero como Murphy siempre está por ahí dando vueltas, no termino de armar la rueda que siento el aire salir despaciiito. Shit! El buco esta cerca del pico así que no agarran bien los parches. No tengo más cámaras. Plan B: Rotación de cámaras. La de adelante pa´trás y viceversa. El parche pedorro se puede bancar el peso de la rueda delantera (espero). En resumen, me pasé como dos horas armando y desarmando las ruedas bajo el rayo del sol consumiendo hasta la última gota de paciencia. Y ahí no terminó todo, ya que algo no quedó del todo bien y la rueda de atrás venía media revirada. Ni hablar de conseguir repuestos por acá. O volvía a Piriápolis o me mandaba para Atlántida. Ma si, vamos pa´delante. Fueron casi 40 km cortando clavos para no quedarme en el camino mientras subía y bajaba los repechos de la ruta.
La garota se las bancó (o sino la cagaba a patadas) y finalmente llegué a Atlántida. Definitivamente un lugar espectacular. Es como un bosque con casas. Un grosellar en continuo y con playas. Muy bonito. Lamentablemente el camping quedaba lejos, del otro lado de la ruta, así que intenté el garroneo en policía y prefectura para conseguir permiso de acampe en algún lado, pero me hecharon fly. Sin tener data de algún lugar barato para pasar la noche rumbee pa´l camping. Resultó estar impecable (como dicen acá): un bosque gigantesco de eucaliptos con parcelas muy amplias, y lo mejor de todo, vacío. De lujo!
Apenas armé campamento me fui pa´las playas. No veía la hora de meterme al agua. Unas extensiones de arena blanca lindísimas con unas aguas tipo pileta (en la mansa). Chiche. Me llamo la atención la poca gente que se estaba bañanado a pesar del calor. Al rato me enteré de por qué: veda total para meterse al agua por contaminación con algas!!!! Nooooooooo!!!!!! Maldito Murphy!!! No me quedó otra más que tomar sol ya que de agüita ni hablar. Que se le va´cer...Al menos la caída de sol en el Río fue espectacular...
Al otro día partí para Montevideo. Otro día sin una sola nube. De no creerse. Además, sin calor agobiante como en Brasil. Más tranqui el asunto por estos pagos. El asunto fue un paseíto con el viento llevándome. Pocos repechos y a los 25 km enganché un camino que iba por la rambla. Así que pasé por Carrasco y sus playas, ya con el característico color marrón de las aguas del río, no muy agradable.
En eso, después de una curva, paf: me encuentro con la mole de edificios de la urbe de Montevideo. Espectacular y a la vez intrigante: como será el asunto? Será peligroso? A pesar de ya haber hecho casi 11 mil km viajando en bici, nunca antes me había mandado al corazón de una ciudad capital, con sus virtudes y defectos. La cosa fue más tranqui de lo que pensaba. Una costanera hermosa, tráfico más que moderado, muy fácil el asunto. Cuando llegué a pleno centro (tendría que haber nacido acá yo, ya que el 18 de Julio es fecha patria y es la avenida principal en casi todos lados...), la cosa parecía como de pueblo del interior. Los colectivos del año del pedo pasando por las calles, edificios antiguos. Agradable. Después de un tour por el monstruoso edificio de la intendencia para conseguir el sello y una odisea por bicicleterías en búsqueda de unas calcos para la bici rumbee para el Albergue de la Juventud, a unas cuadras de ahí. Lleno, fue la recepción que me dieron. Al final terminé en una pensión enfrente del albergue, que era una casona antigua reciclada. Así que había puertas de 4 mts de altura, techos más que altos. Pintoresco, con balcón a la calle y todo.
Lo primero fue sintonizar la famosa radio Montevideo del 580 de AM. Tantas mañanas de domingo mi viejo me machacó con esos tangos con sonido a estática, que quería ver como se escuchaba en su lugar de origen. Igual!!! El mismo silbido pedorro!! Acaso será marca registrada de la radio?? Igual le di un poco al Gardeliano como para ir preparando la vuelta.
Un paseo por el casco histórico y después fui a la rambla a ver la caída de sol. Venía espectacular, hasta que a último momento apareció en el horizonte una franja gris (de smog??), que se morfó al sol y todo el encanto del atardecer.
Como para no perder la costumbre y ante la tentadora oferta (3 pesos) terminé en el Trocadero viendo una peli (Vertical Limit). Un cine de esos arcaicos, gigantescos y venidos a menos, pero con buen sonido e imagen. La peli entretenida. Bolacera pero bien para pasar un rato. Al salir a las 12 de la noche me pregunté qué carajo hacía en pleno centro de Montevideo caminando a esas horas! La verdad que me crucé mas policías que gente. Ningún drama. Eso sí, debo tener cara de hambre, porque me llenaron de papelitos de propaganda ofreciendo servicios de señoritas y saunas en la zona. Por qué será???
Y se vino el día largo. Hoy me esperaban los interminables 130 km hasta Nueva Helvecia, un pueblo en camino a Colonia. La salida de Montevideo se me complicó un poco porque me quise hacer el vivo y pasear un poco por el centro. Nones: los bondis unos guachos y encima las vías de salida que tenía en el mapa eran todas en contramano. Al final tuve que hacer la diretissima por la rambla. Después del puerto el acceso desde el oeste es más que feo: parque industrial, villas a los costados del camino, es la parte fea de la ciudad. Le di pata a más no poder hasta sentir la tranquilidad de la ruta lejos de la urbe. El camino ahora sí que no dejó de tener repechos todo el tiempo. Como si agarrara una soga e hiciera vivorita. Sube y baja hasta el horizonte. Al menos la cosa venía con doble mano.
En una parte me crucé con otro ciclista que venía viajando. Un argentino cargado de alforjas Halawa. Pero por más que le hice señas no paró. Venía embalado el chango. En una estación de servicio después me enteré que era porteño.
A los 60 km se puso negro el cielo. Otra vez show de rayos y centellas. Pero sólo cayeron unas cuantas gotas y le pasé de coté a la tormenta...sin riesgos de electrocución.
A los 90 km se acaba la doble vía (bastante embolante por cierto) y el camino se estrecha con unas banquinas que perecen haber sido bombardeadas en los últimos días. Qué de baches! Se pone interesante con los putos micros de Buquebus que me hechan unos finos más que escalofriantes. Ni que hablar de los argentinos que van para Colonia. A uno lo reputee como 5 km...
Lo bueno es que el entorno cambió bruscamente y a la vera del camino se armaron unas galerías de Eucaliptos gigantes por los cuales se colaban los rayos de sol. Un belleza andar así.
Después de 130 agotadores km llegué a Colonia Suiza-Nueva Helvecia, donde sabía que había un Youth Hostel. Resultó estar en un hotel de 100 años de antigüedad, que mantiene la arquitectura original. Otra vez techos altísimos, puertas grandes, bañeras espectaculares. Un chiche. Conseguir el sello en la policía fue una odisea. El milico desconfiado se leyó medio diario antes de acceder, previa consulta con por lo menos tres superiores. Un pesado. Y lo peor es que al final no me decía el nombre de la localidad!! Pero después de tanto bardo no le podía decir que no...
Ayer inicié el trayecto final a Colonia. 60 km más de repechos entre eucaliptos primero, pinos después y los últimos 10 km con palmeras!!! Muy lindo.
Al llegar recalé en turismo. El alojamiento más barato no bajaba de los 20 mangos. El camping queda en Real de San Carlos a 5 km. Entonces....siiii, hay club de remo! Y al lado del barrio histórico. Sin dudarlo paré en el Rowing Club Colonia y ahí conocí a Pato, el encagado-entrenador. Un tipo de 62 años con dos grandes pasiones: el remo y el karate. Y con las bolas llenas de Colonia. Su idea?: salir en un mes en bici a Ecuador en busca de otros horizontes. Otro de los míos! Manija es poco para lo que le dí. Enseguida nos amigamos y me hizo un lugar en la habitación donde vive. Un personaje. Me pasé el resto del día compartiendo anécdotas y haciendo huevo al sol mientras los gurises remaban. Hasta salí un rato a remar y todo. Y ya me dio el contacto para el Carmelo Rowing Club para mañana. Muy buena onda la gente. Conocí una fauna bastante atípica y anoche después de matear hasta la caída del sol, le dimos al morfi y a la sobremesa como hasta la 1.
Hoy a la noche hay murga en Colonia y mañana me enteré de que hay fiesta en Playa Seré en Carmelo a la noche. Broche de oro, no?
Ahora uno de los pibes del club que labura en el cable me va a hacer una entrevista (esta vez si) y después a recorrer el casco antiguo.
El domingo a las 4 de la mañana tengo la lancha pa´l Tigre. Es la única potable ya que si agarro de las 14 no llego al bondi de las 13,30. So, los geográficamente habilitados están invitados a cruzarme en el camino al llegar a Mardel el domingo a eso de las 19 hs, viniendo desde Santa Clara.
Bueno, los dejo por ahora y será hasta que esté de vuelta en los pagos de Mardel. Un abrazo muy grande y besos a discreción,
Jamerboi
De vuelta por los pagos - Mar del Plata (06/02/01)
Hola todos/as! Como va?
Por fin acá estoy, de vuelta en Mardel y en una pieza. Todavía no puedo creer que sobreviví la BR 101 con su terrorífico transitar de camiones. Una locura!!
Bueno, vaya un petit resumen de los últimos días de viaje:
Cuando los dejé en Colonia partí rumbo al casco antiguo. Una belleza única, con sus casas coloniales y los empedrados de dos siglos de antigüedad. Un entorno con una atmósfera muy especial.
Mientras daba vueltas por ahí el cielo se puso negro, en la costa se veía el viento formar remolinos de agua en el río. Un espectáculo impresionante de la potencia de la naturaleza. Era un tornado que se venía encima. Y encima se vino también una lluvia impresionante. Parecía como si hubieran dado vuelta la cosa y el agua del río se venía encima. Me refugié en un bolichito de artesanías mientras contemplaba esa maravilla climatológica. Duró 20 minutos. Pasó y el cielo al rato estaba de nuevo abriéndose para dejar lugar al sol. Loco, no?
Esa noche fuimos con Pato, ese personaje de novela del Rowing, a ver la Murga “Nunca Más” de Colonia. Recién habían vuelto de su presentación en el desfile de Montevideo y era su primera muestra en Colonia. Algo bien tradicional del Uruguay y totalmente distinto al carnaval que uno esta acostumbrado a ver en Brasil o en el litoral argentino. Me hizo acordar a las Chirigotas de Andalucía, en España.
El sábado 3 arranqué para Carmelo. O mejor dicho arrancamos, ya que 4 de los flacos que conocí en el club se prendieron para ir pedaleando hasta allá. 80 km de puro repechos bajo un sol crudo, aunque no asador como en los tramos brasileños. Lo mas cómico eran sus bicis: playeras sin cambios en algún caso, para nada cómodas a la hora de encarar las rutas.
El camino se hizo medio pesado de tanto subir y bajar, pero la escasez de tráfico permitieron que la cosa fuera mucho más relajada. Era muy cómico ver como querían competir por llegar antes que yo.
La entrada a Carmelo está enmarcada por un par de kilómetros en los cuales el camino tiene un cerco de grandes árboles a los costados, formando como un túnel de hojas a través de las que se filtraban los rayos de sol. Un marco ideal para culminar una travesía.
En el Rowing Club de Carmelo no fue tan rápido el trámite para alojarme. Tuve que luchar contra la burocracia de jerarquías. Primero convencer al encargado, después a la secretaria, y por último al Intendente. Me querían cobrar 10 mangos por pasar la noche!! Pero cuando vieron lo croto que era y lo que había hecho, el asunto se hizo más sencillo.
Ahí me despaché con que la lancha para cruzar al Tigre en realidad era un catamarán que había salido hacía una hora y que el domingo no tenía nada hasta las 18!! Un garrón. Entonces surgió el plan B: ir hasta Nueva Palmira, a 20 km de ahí, y enganchar la lancha de las 15,30. No llegaría el domingo a la tarde, pero al menos no me quedaba varado en baires el domingo a la noche.
El Rowing resultó tener un ambiente un tanto más estirado que el de Colonia. Las instalaciones eran acordes, con pileta, gimnasio para basket, cancha de pelota paleta y unos cuantos botes. Lo más cómico era que a pesar de ser sábado, no había nadie remando!
Me junté con los chicos de Colonia y pasamos un rato en la playa Seré, con arenas invadidas por arboles con la vista del Delta al frente. El atardecer fue de esos de novela, con el cielo incendiándose mientras el sol caía.
Esa noche había un gran evento social en Carmelo: el grupo bailantero Chocolate, muy de moda en estos días, hacía un show gratuito en la playa. Había como 7000 personas! Pero por comer unos choripanes llegamos tarde y nos perdimos el "mega espectáculo". Qué suerte!
El domingo salí para Nueva Palmira. Los primeros 10 km atravesando un bosque espectacular y después remontando unos repechos. Tranqui el asunto. Finalmente tomé la lanchita, desde la cual pude tener un buen panorama del Delta, con sus islas y canales. Al principio las casas estaban muy espaciadas y eran más bien construcciones humildes. Al ir llegando al Tigre se fueron convirtiendo en edificaciones cada vez más ostentosas, una al lado de la otra. Gente de buen
pasar dando vueltas en sus lanchas tipo División Miami, haciendo ski acuático. Contrastante el asunto.
Llegar al Tigre viendo los clubes de remo fue como volver a casa. Como si estuviera arribando para correr una regata. El lugar estaba plagado de gente con el día espectacular que hacía.
El trámite de migraciones sólo llevó 10 segundos: un sello en un papel y una mirada a la cédula. La aduana consistió en una charla amena con los tipos del control, hablando de la bici y del viaje. Fácil, no?
Me tuve que quedar haciendo huevo un par de horas ya que la estación de tren estaba atestada de gente que retornaba a sus hogares. Así que me fui a tomar algo al clásico bar donde desayunamos cuando vamos a correr regatas al Tigre. De nuevo el show de la bici: gente que pasaba y se quedaba mirando como 10 minutos, algunos preguntando, otros no.
El viaje en tren hasta Retiro fue tranquilo a pesar de que no fue fácil meter una bici tan larga en el furgón junto a todas las demás bicicletas. Por suerte no tuve encuentros cercanos con los personajes nefastos que suelen rondar por esos lares. A cara de perro nomás...
En retiro enganché el bondi de las 24 y ayer a las 4,30 me estaba bajando en la ruta en el empalme a Santa Clara del Mar. Que hacía ahí a esa hora de la madrugada?? No sé, pero se respiraba un aire de felicidad enorme.
Armé la garota y partí a lo más pancho. Después de conseguir el sello en Santa Clara ante la mirada incrédula de los policías (qué hace este engendro acá a estas horas???) pude presenciar un amanecer de aquellos en el mar. Puse rumbo a Mardel en un marco espectacular: la ciudad al fondo envuelta en la bruma matinal, el sol despuntando en el mar, la sombra de esa máquina extraña recortada sobre los pastizales y un viento cálido que me llevaba plácidamente hacia casa. Mejor imposible.
Así llegué al punto final de un nuevo viaje. Un capítulo más en estos caminos recorridos y de los que aún quedan por recorrer. Simplemente GRACIAS!!! a todos los que de una manera u otra me han apoyado antes, durante y después de estos delirios.
A partir de ahora vuelvo a la "normalidad" y les pido que si tienen ganas de comunicarse conmigo, lo hagan a la dirección de mail de la facu (dalopez@mdp.edu.ar), ya que esta quedará en stand-by hasta la próxima aventura en dos ruedas.
Un abrazo muy grande y besos como más les guste y...
HASTA LA PROXIMA!!!
Jamerboi
Algunas PD's:
Claro, la pregunta del millón: qué tal fue andar en esa bicicleta???
Bueno, la verdad que puedo decir que es mucho más cómoda que una bici tradicional. Pero hay que acostumbrar los músculos para que el rendimiento sea bueno. Acá el asunto es a base de cambios, en particular en las subidas. Es una máquina que recomiendo para viajar en zonas donde los caminos son asfaltados, aunque nunca me metería en los caminos que ya hice como la 40 en la Patagonia, las rutas de la Puna o la Carretera Austral en Chile, ya que el traqueteo del ripio la destrozaría en pocos días. El portaequipajes no es de lo más robusto como para andar a los tumbos todo el día y la capacidad de carga es un tanto limitada respecto a una bici estándar. Por eso, cada cosa en su lugar. Como una bici de carreras es buena en ruta y una todo terreno en la montaña, la garota está joya para asfalto y viajes cortos.
La visión que se tiene en esta posición de pedaleo es espectacular y se disfruta mucho más de los paisajes. Además es muy cómico ver las expresiones de la gente y las reacciones que tienen al verte pasar.
Por ahí sería bueno que contara con equipamiento mecánico de mejor calidad para no tener que andar haciendo tanto ajuste de cambios y frenos durante el viaje, pero eso es solucionable.
Altamente recomendable para esa gente que quiere disfrutar de un rato de pedaleo sin tener las secuelas típicas de dolor de brazos, cuello, espalda y traste después de andar cuando no se está habituado al asunto.
No recomendable para caminos de ripio, travesías muy largas (por ejemplo, un Alaska-Ushuaia) o subidas muy empinadas (aunque con una bici estándar también hay que empujar muchas veces).
En cuanto al tema de andar por lares tan urbanizados, debo reconocer que fue una experiencia nueva para mí. En mis anteriores travesías las grandes urbes nunca estuvieron en mi camino y las rutas atestadas de vehículos tampoco. Por eso no le recomiendo a nadie circular en bici por la BR 101. Es muy estresante y hay que estar atento todo el tiempo para no quedar estampado en el radiador de un camión o aplastado debajo de sus ruedas. Ni que hablar de cuando te toca circular bajo la lluvia. No se disfruta tanto como cuando se anda por lugares inhóspitos, donde el único factor de riesgo son los baches del camino.
La ventaja es que no hace falta cargar kilos de peso en comida y agua, o equipo para cocinar. El combustible se encuentra en los n paradores del camino y en los poblados y ciudades que se suceden uno atrás del otro.
También hay que pagar el precio de viajar en una época en la que todo el mundo está de vacaciones, por lo que en general no se encuentra mucha tranquilidad en los lugares a los que se llega. Todo depende de lo que se busque.
Me resulto más agradable la etapa Uruguaya que la Brasileña, pero en eso influye el tema del tráfico y el encontrar tanta gente dando vueltas en Brasil por la ventaja cambiaria. Igualmente nunca tuve inconvenientes con nadie y fue interesante viajar por un lugar en donde no dominaba el idioma local, a pesar de ser posible la comunicación en portuñol.
En este caso los paisajes en la ruta fueron a veces algo monótonos, aunque es una apreciación personal ya que algunos pensarían lo mismo del Salar de Uyuni, la meseta patagónica o el desierto de la Puna. Pero esos lugares con su soledad encierran un misterio y una sensación diferente cuando se las atraviesa en bicicleta. Aquellos que lo han experimentado me van a entender mejor.
El calor llegó a ser aplastante en ciertos tramos, pero la disponibilidad de agua fría y bebidas cada tanto redujeron la pesadez del pedaleo y los riesgos de deshidratación. Realmente pensé que sería peor. Eso sí, lo de tener problemas "digestivos" no es agradable en ningún lugar ni en ningún tipo de viaje en bici...:-)
Unas estadísticas
Duración del viaje: 26 días
Jornadas de pedaleo: 20 días
Km recorridos: 1700 km
Promedio de km recorridos diariamente: 85 km
Distancia máxima recorrida en un día: 130 km (Montevideo-Nueva Helvecia)
Distancia mínima recorrida en un día: 20 km (Carmelo-Nueva Palmira)
Total de horas arriba del asiento: 105 hs
Promedio de velocidad general: 16,2 km/h
Máxima velocidad alcanzada: 70 km/h (bajando el morro de Bombas a Porto Belo)
Mínima velocidad alcanzada: 4 km/h (subiendo el morro de Porto Belo a Bombas)
Problemas técnicos: ocho pinchaduras (siete en realidad mordidas de la cámara con la llanta), una cámara inutilizada, un espejito retrovisor, cambios desregulados cada dos por tres, frenos desajustados (en especial después de la lluvia), masa delantera con crujidos extraños, manguera protectora de la cadena con vida propia (nunca se quedaba en su lugar), computadora de la bici emancipada registrando cualquier cosa en el tramo uruguayo.
Repechos trepados en Uruguay: una pila.
Finos hechados por los camiones en la BR 101: ufffff!!!! Muuuuuchos...







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